Europa Press

Madrid, España

La recuperación pospandemia de las economías del Caribe se puede ver complicada por la confluencia de ‘shocks’ externos que afectarán al desarrollo de su economía en el próximo año, como el incremento de los precios de las materias primas o la interrupción de la cadena de suministros a raíz de la guerra en Ucrania.

Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘Viento en contra para la recuperación pospandemia’, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para resumir de forma trimestral la situación económica de los países del Caribe.

«El Caribe debería prepararse para los efectos prolongados de los ‘shocks’ externos en 2023, incluidos los altos precios de los alimentos y los combustibles y el aumento de los tipos de interés», recoge el informe.

Sobre este último punto, el banco advierte del coste de endeudamiento en los mercados internacionales para los países y las empresas debido al mayor aumento de los tipos de interés en décadas.

«Esperemos que estas desafortunadas condiciones externas mejoren durante 2023. Sin embargo, al igual que con los desastres naturales, siempre es prudente prepararse para lo peor», ha señalado el asesor económico regional del Departamento del Caribe del BID, David Rosenblatt.

Fuerte dependencia comercial

Aunque el impacto económico en cada país del Caribe dependerá de factores como su estructura comercial, su situación macroeconómica o su dependencia de bienes y servicios, el informe asegura que los hogares y empresas de todo el mundo «ya sienten» la subida de los precios de los productos básicos.

Además, estos problemas de índole económica podrían tener un impacto social, ya que las importaciones de alimentos y combustibles son claves para garantizar la seguridad alimentaria de los países del Caribe, con economías que dependen enormemente de los intercambios comerciales.

«Es probable que el alcance y la complejidad de este problema mantenga la seguridad alimentaria en el centro de la escena en los foros de políticas mundiales del próximo año», expresan desde el BID.

Como parte de la solución, los autores del estudio han destacado las medidas que están llevando a cabo los distintos países de la región para reducir esta dependencia alimentaria.

En concreto, el pasado mes de agosto, los países del Caribe aprobaron una reducción del 25% de sus importaciones de alimentos de cara a 2025, lo que pasa por incrementar su producción nacional y ampliar las alianzas comerciales intrarregionales.