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Luego de sufrir lo indecible hasta el último momento, los argentinos dieron rienda suelta a una desbordante alegría el domingo, con el triunfo épico de su selección nacional ante la de Francia por penales en la final de la Copa del Mundo en Qatar.

Por fin, Argentina se alzó con el tercer título de su historia en la Copa del Mundo, luego de imponerse 4-2 en la tanda. La coronación anterior se remontaba a 1986, en México.

En la tierra donde el fútbol es la mayor pasión, millones de argentinos lloraron, gritaron y se fundieron en interminables abrazos en sus casas, en bares y en plazas de decenas de ciudades en las que se congregaron para ver la final de infarto en grandes pantallas, sintiendo que tocaban el cielo con las manos en algunos momentos o que todas las ilusiones se derrumbaban en otros.