Laura Ortiz Güichardo

El aristócrata de la moda verde. Así podemos definir a Javier Goyeneche. Hace 12 años, cuando la creación de prendas utilizando materiales sostenibles era tímida, el empresario español fundó la marca Ecoalf, que en pocas palabras transforma basura en moda y han llevado desde Gwyneth Paltrow (quien reveló que es una de sus firmas favoritas, por cierto) hasta la reina Sofía. 

Lo de aristócrata no es en sentido figurado. Sus padres son Alfredo Goyeneche, exjinete olímpico y expresidente del Comité Olímpico Español, y Cristina Marsans, una de las jugadoras femeninas españolas de golf más importantes. Sin embargo, queda claro que Javier ha sabido darse a conocer por sus propios méritos. 

Viniendo de una familia ligada a la aristocracia y el deporte, ¿por qué inclinarse por la industria de la moda? 

Fue en la universidad que monté mi primera compañía y empecé a hacer precisamente bolsos para deportistas y esa compañía empezó a crecer. Al final me metí en el mundo de la moda y ahí seguí hasta el 2008 que vendí esa compañía y posteriormente fundé Ecoalf, con el ánimo de hacer moda de una forma diferente. 

¿Y de dónde surge la motivación de hacer moda de una forma diferente?

Estaba preocupado por lo que estaba viendo y decidí que me quería inclinar por la sostenibilidad. Me pasé como dos años intentando buscar un proyecto o una fundación a la cual destinar recursos que verdaderamente creara un impacto en España, pero no fui capaz de encontrarla. Me involucré en el activismo por unos años, pero pensé que hay un momento en el que el activismo no es suficiente; está genial, pero también hay que hacer cosas. Habían nacido mis hijos Alfredo y Álvaro y decidí montar una compañía sostenible.

Ecoalf es la primera empresa de moda sostenible española y se ha mantenido a lo largo de los años. ¿A qué atribuye su permanencia?

Creo que la clave, sin duda, es el equipo. Creo que el equipo es muy importante para que las compañías crezcan y sean lo que son. Luego yo creo que para Ecoalf ha sido muy importante ser fiel a la visión que tuvo desde el principio y no alejarse de ella. A lo largo de los años siempre hay momentos complicados, donde puedes tener la tentación de alejarte de esa visión, pero nosotros hemos hecho un esfuerzo por mantenernos súper fieles a eso. 

¿Cree que se debe a que cada vez hay un consumidor más consciente?

En los últimos años ha revolucionado mucho, la sostenibilidad no era un tema del que la gente hablara. Hace 12 años la gente asociaba reciclaje con algo de mala calidad. Hoy existe mucha más consciencia, pero también contravenciones. Con la gente joven existe mucho. Cuando voy a universidades a dar conferencias me doy cuenta. La gente quiere ser muy sostenible, pero quiere seguir comprando muchos productos baratos, y eso no es compatible. Al final hay que comprar menos y mejor, productos que entiendas que la huella que estás dejando es algo con lo que te sientas cómodo. 

Un reto actual es el auge de los comercios online de moda rápida. ¿Podríamos decir que están poniendo en peligro las esperanzas de que la moda sostenible sea la norma?

Yo creo que esto es un tema de qué quiere el consumidor. El consumidor es que tiene la llave para decidir a dónde vamos. Si nos preguntan qué pasará con el planeta en el 2050, pues lo que decidamos. Si queremos seguir llenándolo de residuos, será un vertedero. Si decidimos no hacer eso, pues el planeta estará mejor. Los primeros responsables somos cada uno de nosotros, que somos los que tomamos decisiones a diario. 

¿Es posible crear moda reciclada con la misma calidad y diseño que la no reciclada?

Por supuesto que es posible y es mucho más difícil. El mayor reto que tenemos son los filamentos, que es lo que va a permitir la circularidad. Los filamentos son mucho más complicados para reciclar. Para los diseñadores es más difícil trabajar sin ellos, porque tienen menos texturas. Cuando empiezas a mezclar filamentos distintos consigues más textura, pero si queremos una moda más circular, tenemos que dejar de mezclar filamentos. Es más complicado, es más caro, pero entiendo que no hay otro camino. 

Ha visitado República Dominicana en varias ocasiones. Según lo que ha podido apreciar, ¿las marcas locales se están encaminando hacia la sostenibilidad?

En términos de moda sostenible, yo creo que se están empezando a hacer proyectos. Se están empezando a mover y están creando sensibilidad. Creo que lo importante es que esos proyectos los apoye la gente para que realmente esas empresas crezcan.

Gwyneth Paltrow es una de las celebridades que apuesta a la marca y de hecho lanzaron una colección en conjunto. ¿Cómo se dio el acercamiento con ella?

Fue sin querer (risas). Nosotros vimos una entrevista que hizo en Vogue Italia donde dijo que una de sus dos marcas favoritas era Ecoalf. Nosotros nos quedamos muy sorprendidos porque no sabíamos que ella sabía qué era Ecoalf. Tardamos como siete meses en contactarla y por fin la contactamos. Entonces ahí surgió la colección que salió hace un mes, de cinco chaquetas que ha diseñado ella. 

Trabajan de la mano con pescadores para obtener basura del mar que luego convierten en moda. ¿En qué consiste esta alianza?

Eso fue un proyecto que arrancó en el 2014. Nosotros empezamos a reciclar redes de pesca en el 2011 y la reciclábamos en Corea, donde encontramos la tecnología para convertir esas redes en el polímero que necesitábamos en Seúl. Un día nos llamó un representante del gobierno del País Vasco y nos propuso iniciar un proyecto en España para reciclar redes de pesca. Luego, hablando con unos pescadores, uno me dijo que es impresionante la cantidad de basura que queda atrapada en las redes. Ese día fui a pescar con él y quedé asustado. Cada vez que levantan las redes, mezclado con el pescado hay mucha basura. Una botella de plástico cuando no tiene tapón, se hunde. Una lata de aluminio, se hunde. La superficie del mar está más limpia de lo que está abajo. 

Y de ahí nace el proyecto “Upcycling the Oceans”…

Sí, empezamos con tres pescadores de un pequeño puerto que convencimos de que nos dejaran poner un controlador en el barco. Eso ha ido creciendo, este año son 6,400 pescadores y nuestro objetivo es llegar a trabajar con 10,000 pescadores de todo el mediterráneo. La idea es sacar unas 1,000 toneladas de basura del fondo del mar cada año. 

¿Hay planes de traer Ecoalf a República Dominicana?

Nos encantaría, pero todavía estamos enfocados en el mercado de Europa, que es bastante diverso. Todavía somos una marca muy joven y pequeña. Primero queremos una marca que funcione bien en Europa para luego llevarla a otros países.