
La creciente demanda de proteína animal está llevando a las industrias avícola, porcícola y acuícola a fortalecer el uso de materias primas que combinen nutrición, productividad y sostenibilidad. En ese contexto, la soya sostenible de Estados Unidos se consolida como uno de los principales insumos para la alimentación de pollos, cerdos y pescados, respaldada por avances ambientales que durante las últimas cuatro décadas han permitido mejorar hasta en un 60% el aprovechamiento de recursos como el agua, la tierra y la energía.
Detrás de una pechuga de pollo, una porción de cerdo o un filete de pescado existe un ingrediente fundamental para la cadena alimentaria que pocas veces llega al consumidor final: la soya. Utilizada como una de las principales fuentes de proteína en la nutrición animal, la soya sostenible se considera como un insumo estratégico para las industrias avícola, porcícola y acuícola de República Dominicana, al combinar valor nutricional, eficiencia productiva y estándares ambientales verificables.
El respaldo de esta producción sostenible está en el U.S. Soy Sustainability Assurance Protocol (SSAP), un sistema que verifica las prácticas agrícolas mediante auditorías independientes y que cuenta con reconocimiento internacional. Cada año, más de 20.000 auditorías supervisan el cumplimiento de los estándares de sostenibilidad aplicados por los productores estadounidenses.
«Las empresas de alimentación balanceada en pollos, cerdos y acuicultura eligen soya sostenible de Estados Unidos porque reduce la huella ambiental de su cadena de suministro y mejora la nutrición de sus productos. Y el 94% de los productores que la cultivan pertenece a familias que llevan generaciones en la misma tierra», afirmó Luis Bustamante, líder de sostenibilidad para Latinoamérica de USSEC.
Un ingrediente clave para la producción de proteína animal
La soya estadounidense desempeña un papel esencial en la formulación de alimentos balanceados para diferentes sectores pecuarios:
- Avicultura: la soya puede representar hasta el 30% de inclusión en las dietas para aves, gracias a su alto contenido proteico y perfil completo de aminoácidos esenciales, fundamentales para el desarrollo muscular y la producción de huevo.
- Porcicultura: la inclusión de harina de soya puede alcanzar hasta el 35% de la ración, aportando digestibilidad y eficiencia en indicadores como conversión alimenticia, ganancia diaria de peso y costos de producción.
- Acuicultura: los derivados de soya son utilizados en dietas para peces por su aporte nutricional, digestibilidad y capacidad para favorecer un crecimiento eficiente en uno de los sectores de proteína animal con mayor crecimiento global.
Lo anterior equivale a proteína animal de mejor calidad para las personas, con una cadena de producción más eficiente y sostenible. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, muchos estudios científicos apoyan esta afirmación: «Los beneficios para la salud de los productos de soya pueden deberse a sus altos niveles de grasas poliinsaturadas, fibra, minerales, vitaminas y bajo contenido de grasa saturada».
Una producción que ha reducido su impacto ambiental
La sostenibilidad de la soya no solo se mide por compromisos futuros, sino por avances alcanzados durante décadas. Desde 1980, los productores estadounidenses han mejorado significativamente la eficiencia en el uso de recursos:
