
El Gobierno de Cuba acusó este miércoles a Estados Unidos de «intimidar con amenazas» a Estados y empresas si exportan o transportan combustibles a la isla, y denunció como «ilegal» acciones que calificó de «piratería y pillaje».
Así reaccionó el viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, al anuncio realizado hoy por autoridades estadounidenses de la confiscación de más de 600,000 galones (2.2 millones de litros) de biodiésel que iban hacia Cuba, valorados en alrededor de 2.8 millones de dólares.
«La importación de combustibles por entidades estatales y privadas en Cuba desde cualquier país es legal, conforme a la legislación nacional y el Derecho Internacional«, afirmó el vicecanciller insular en una declaración publicada en las redes sociales.
Asimismo, sostuvo que «lo que resulta ilegal es intimidar a Estados soberanos con amenazas de represalias del gobierno de EEUU si exportan combustible a Cuba o a empresas exportadoras o transportistas de cualquier país por participar en operaciones comerciales de esa naturaleza».
Reacción oficial
También calificó de «ilegal» el hecho de «hostigar e interceptar en aguas internacionales buques que transporten combustibles a Cuba, como es ilegal la piratería y el pillaje».
«Disponer, almacenar, distribuir y comercializar ese combustible dentro del territorio cubano también es legal, como lo es transportarlo en aguas internacionales«, recalcó Fernández de Cossío.
Además denunció que es «ilegal, inmoral y criminal someter a un pueblo entero a la asfixia económica como castigo colectivo con fines políticos».
Agencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) estadounidense anunciaron en una conferencia de prensa este miércoles que confiscaron noventa cargamentos del combustible, 71 de ellos desde el Puerto Everglades, en Florida, y 19 del Puerto Houston, en Texas, que se dirigían a Enetec, una compañía cubana sancionada por Estados Unidos.
«Es un intento deliberado para socavar las sanciones de EE.UU. y todo eso está en este momento bajo investigación», apuntó José R. Figueroa, agente especial a cargo de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Miami.
Crisis energética
El decomiso del combustible se produce en el contexto de la profunda crisis energética que padece Cuba desde mediados de 2024, agravada desde enero por el asedio petrolero de EE. UU., una medida calificada por Naciones Unidas como contraria al derecho internacional.
Esa situación ha paralizado casi totalmente la economía de la isla que arrastra su peor crisis en décadas con escasez de alimentos, medicinas y otros recursos básicos, a lo que se suman los apagones diarios por las frecuentes averías en sus centrales de generación eléctrica ya obsoletas y el déficit de combustibles.
A ello se suman las rondas de sanciones de Washington contra sectores vitales de la economía de la isla que además amenazan a las empresas que mantienen negocios o que han apoyado financiera, material o tecnológicamente al Gobierno de La Habana.
