República Dominicana vivió este domingo una jornada de doble sacudida. Un primer temblor sorprendió a la población todavía dormida al amanecer; el segundo, horas más tarde, encontró a la gente en sus casas, en sus oficinas y hasta en la Feria Internacional del Libro. Entre ambos transcurrieron menos de doce horas, el tiempo justo para que la inquietud del primero se convirtiera en la alarma del segundo.

El sismo de la tarde

El segundo movimiento se produjo a las 5:49 de la tarde. Los primeros registros situaron su magnitud en 5.2, mientras que posteriormente el Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) lo estableció en 5.6.

Jottin Leonel, director de la entidad, dijo a Diario Libre que el sismo tuvo una profundidad de 113 kilómetros y fue localizado a 8.5 kilómetros al este-noreste de Ramón Santana, en San Pedro de Macorís.

El sismo provocó la salida de personas de viviendas, edificios y establecimientos comerciales. En la Plaza de la Cultura también fue evacuado temporalmente el público que se encontraba en la Feria Internacional del Libro. Posteriormente, los visitantes fueron reincorporados al recinto.

Hasta el domingo por la noche no se habían reportado oficialmente personas lesionadas ni daños estructurales. 

«De acuerdo con los análisis de Evaluación de Daños (EDAN) activados por este COE, nos indican que hasta el momento no se han reportado daños significativos», indicó la institución en un escueto comunicado. 

Reacciones de los ciudadanos

El temblor fue percibido en distintos puntos de Santo Domingo. Emmanuel Alexander contó que se encontraba en su vivienda cuando sintió el movimiento y llegó a marearse.

«Sí lo sentí, pero no fue tan duro. Yo me mareé y le dije a la esposa mía que tembló la tierra«, relató.

Alexander también cuestionó que la alerta no llegara a su teléfono celular y pidió a las autoridades revisar el funcionamiento del sistema.

Alexis de la Cruz dijo que estaba sentado mientras lavaba un vehículo cuando notó que la silla se movió.

Willy Pesqueira, quien se encontraba en el Malecón, indicó que permaneció tranquilo junto a otras personas después de percibir el movimiento.

Miguel García, quien vive en un tercer piso, contó que llamó a su madre y a una amiga para verificar que estuvieran bien. Según explicó, en su vivienda se movieron algunos objetos, entre ellos un clóset con un espejo grande.

Yissel Vicente, quien se encontraba trabajando, dijo que estaba sentada cuando observó que el monitor de una cámara se movía.

Otro ciudadano, que pidió omitir su nombre, indicó que no percibió el sismo porque se encontraba en el Metro de Santo Domingo mientras se trasladaba a su trabajo.