
Juan Carlos Ávila Espaillat, el dominicano que se ha hecho viral en el país por luchar en el lado ruso en la guerra contra Ucrania, aparece en varios de sus videos con otro hombre vestido de soldado, el colombiano Camilo Vargas. El caso de estos mercenarios es una muestra de que un conflicto tan lejano atrae a muchos latinoamericanos.
El caso del dominicano de 28 años, nativo de Higüey, se ha propagado en las redes sociales y los medios de comunicación del país, y ha generado preocupación por su condición actual y por si podrá regresar a la República Dominicana. Es una preocupación presente en otros hogares de América Latina.
Ávila Espaillat en múltiples videos hace mención de Vargas que, por lo general, suele estar grabándolo y dice en los videos que es colombiano.
Al igual que Espaillat, Vargas ha utilizado sus redes sociales para narrar sus vivencias como combatiente extranjero en las fuerzas armadas rusas luchando contra Ucrania. El primer video de la cuenta donde esta persona sale con indumentaria militar data del 10 de agosto de este año, donde se le puede observar dentro de un vehículo con varios soldados más que no se identifican, pero aparentar ser también de algún país latinoamericano.
Los demás videos presentan a Vargas fumando un cigarro, haciendo ejercicio, entrenando en áreas boscosas dentro del territorio ruso, etc.
El día 2 de septiembre subió un video donde sale el dominicano, él y otra persona sin identificar en lo que parece ser una trinchera. En tono de broma, Ávila Espaillat le dice a este último que «suelte» una granada que tiene en la mano, a lo cual el desconocido no accede. Ávila Espaillat asegura que, para ese momento, ya llevaban más de 14 horas en ese lugar.
Tres días después, el 5 de septiembre, Vargas subió otro video donde el dominicano aparece y lo llama «comandante Vargas» y asegura que tendrán que amanecer en ese lugar desde donde graban.
El último video donde aparece el dominicano data del 13 de septiembre. En el mismo asegura que tendrán que ir a una misión a rescatar a uno de los suyos que han sido capturados por el bando contrario.
El día siguiente, 14 de septiembre, Camilo Vargas subió un metraje donde se ve que va dentro de un vehículo hacia una dirección que no menciona. Dentro del auto aparecen muchos hombres, pero no el dominicano. Hasta el momento de esta redacción Vargas no ha compartido otra publicación en sus cuentas de redes sociales.
Extranjeros en la guerra
Este año han salido a la luz informaciones que reportan a ciudadanos colombianos, venezolanos, mexicanos, brasileños, panameños, argentinos y peruanos que han participado en el conflicto, tanto del lado ucraniano como del ruso.
Si bien es cierto que la inmensa mayoría son hombres, también existen casos de mujeres que se enlistan. ¿Cuáles son los canales o vías por las cuales lo hacen? Esta y otras preguntas son las que Diario Libre ha tratado de responder en esta investigación.
La guerra ruso-ucraniana comenzó como un conflicto entre estos dos países eslavos, pero con el paso de los años la participación de actores como la OTAN y la Unión Europea, por parte de Ucrania, y Corea del Norte, en apoyo de Rusia, así como la incorporación de combatientes extranjeros de distintos países, han dado al conflicto una dimensión
Vías oficiales para enlistarse
Desde los primeros días de la guerra el Estado ucraniano ha apelado a la solidaridad internacional para lo que considera como «una intrusión injustificada, criminal y cínica» por parte de las fuerzas armadas rusas.
El día 27 de febrero del año 2022 (a tan solo tres días del inicio del conflicto el 24 de febrero de ese año), el presidente de ese país, Volodímir Zelenski, anunció la creación de lo que denominó como la «Legión Internacional para la Defensa Territorial de Ucrania», la cual es descrita como una nueva unidad militar dentro de las fuerzas armadas ucranianas compuesta por «todos los ciudadanos del mundo que sean amigos de Ucrania, de la paz y la democracia».
«Según el Reglamento sobre el Servicio Militar en las Fuerzas Armadas de Ucrania para ciudadanos de sus países y apátridas, aprobado por Decreto del Presidente de Ucrania n.º 248 del 10 de junio de 2016, los extranjeros tienen derecho a incorporarse a las Fuerzas Armadas de Ucrania para prestar servicio militar voluntario mediante contrato, integrándose en las Fuerzas de Defensa Territorial de Ucrania. Se está creando una unidad especial para extranjeros denominada Legión Internacional para la Defensa Territorial de Ucrania. No hay mayor contribución que puedas hacer por la paz», expresa la página oficial de la presidencia ucraniana.
Según explica el anuncio de aquel día, la forma de inscribirse en aquel tiempo consistía en ponerse en contacto con el agregado de defensa de la Embajada de Ucrania en el país correspondiente de la persona interesada.
Actualmente el proceso para enlistarse en las fuerzas armadas ucranianas es más sencillo: simplemente basta con entrar a la página oficial que ha habilitado el Estado ucraniano para ese proceso, cumplir con los requisitos establecidos en el mismo y enviar la solicitud con los datos requeridos.
¿Y Rusia?
A diferencia de Ucrania, que dispone de una plataforma oficial específicamente destinada al reclutamiento de voluntarios extranjeros, Rusia canaliza el ingreso de extranjeros mediante su sistema general de servicio militar por contrato. El Ministerio de Defensa ruso mantiene el portal para el proceso de contratación, mientras que la normativa rusa establece que los extranjeros pueden solicitar su incorporación en los puntos de selección o unidades militares correspondientes.
En el caso de Ávila Espaillat y los demás dominicanos que presuntamente se encuentran en territorio ruso luchando en la guerra, Diario Libre no ha podido determinar si aplicaron a través de esa vía o si se utilizó otra distinta en sus casos.
Este medio documentó que a través de redes sociales, la cuenta «Nilo Travel Agency» ofrece supuestos trabajos en Rusia a través de anuncios en Instagram.
Combatientes extranjeros de todo el mundo, no solo Latinoamérica
Desde los primeros días de la convocatoria comenzaron a llegar voluntarios de Europa, Norteamérica y otras regiones. En marzo de 2022, cuando apenas había transcurrido un mes de la invasión, los estadounidenses y británicos ya constituían uno de los grupos más numerosos, seguidos por canadienses, muchos de ellos con ascendencia ucraniana.
Para junio de 2022, Ucrania afirmaba que la Legión contaba con representantes de 55 países de todos los continentes. El portavoz de la Legión, Damien Magrou, mencionó específicamente a Estados Unidos, Reino Unido, Polonia, Canadá, Finlandia, Brasil, Corea del Sur y Australia, entre otros.
En el caso específico de nativos de América Latina, el periódico británico The Guardian publicó el 20 de marzo del año 2022 un reportaje titulado «It´s either kill or be killed´: the South Americans going to fight in Ukraine» (O matas o te matan: los suramericanos que van a luchar en Ucrania), en el que documentó voluntarios procedentes de Brasil, Argentina, México y Colombia.
Uno de los casos documentados fue el del brasileño Tiago Rossi, quien afirmó haber viajado a Ucrania a comienzos de marzo de 2022. Según su testimonio, encontró combatientes procedentes de Argentina, Chile y Colombia, además de otros brasileños.
Para septiembre de ese año el medio alemán DW publicó el reportaje «Latinos en Ucrania ¿por qué luchar tan lejos de casa?», donde hablaba de decenas de voluntarios latinoamericanos y documentaba casos de colombianos, brasileños, argentinos, chilenos y venezolanos, además de referencias a mexicanos, salvadoreños y peruanos.
Una investigación publicada en 2026 por The New Voice of Ukraine, basada en datos y testimonios sobre las Fuerzas Armadas ucranianas, estimó que entre 1,000 y 2,000 colombianos estaban sirviendo en las fuerzas ucranianas y que hasta 7,000 habían pasado por ellas desde el comienzo de la guerra. Esa misma investigación señala que los colombianos se convirtieron en el principal contingente extranjero hacia 2024.
Combatientes extranjeros en Rusia
Un estudio del Centre for Eastern Studies (OSW), titulado «Putin´s foreign legion. Foreigners fighting in the war with Ukraine», publicado en febrero de 2024, identificaba combatientes de Cuba, Nepal, Siria, Serbia, Afganistán, Somalia y Malasia, además de numerosos migrantes de Asia Central, especialmente de Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán. El estudio estimaba que el número total de extranjeros podía estar ya en los miles.
En el caso latinoamericano, Cuba aparece como uno de los principales casos documentados, pero el fenómeno se volvió especialmente visible durante 2023-2024, más que durante las primeras semanas de la invasión.
En septiembre de 2023, el Gobierno cubano anunció que había desmantelado una red que estaba reclutando cubanos para combatir por Rusia. Posteriormente se documentaron numerosos casos de cubanos que viajaron a Rusia pensando que serían empleados civiles y terminaron firmando contratos militares.
Una investigación publicada en abril de 2026, por el periódico El País, basada en un estudio de FIDH, Truth Hounds y KIBHR, señalaba que Rusia ha ampliado su reclutamiento hacia América Latina y que Cuba y Colombia son actualmente los principales focos latinoamericanos, con casos también documentados en Argentina y Brasil.
Por último, una investigación reciente de la Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), con información proporcionada por autoridades ucranianas, sitúa a Asia Central como la principal fuente de reclutas extranjeros del ejército ruso. Los cinco países de Asia Central —Uzbekistán, Tayikistán, Kazajistán, Kirguistán y Turkmenistán— sumarían 11,157 reclutas en los datos analizados, de un total de más de 24,000 extranjeros procedentes de 44 países registrados por las autoridades ucranianas hasta finales de 2025.
En el caso ruso, las investigaciones más recientes están documentando precisamente redes digitales que presentan ofertas de trabajo en Rusia y terminan conduciendo a contratos militares. De hecho, una investigación publicada ayer por El País, basada en un informe de Code for Africa, identificó al menos 135 recursos digitales utilizados para captar principalmente africanos mediante falsas ofertas laborales.
