
La gestión del Superintendente de Bancos saliente es fácil de evaluar. Desde estas mismas páginas de Diario Libre, su sección Argentarium había sido por años un recetario de medidas, de consejos (no pedidos) para los incumbentes de las instituciones financieras, muy bien acogidos por los usuarios. Se sabía de antemano cuál sería su bitácora.
La Inteligencia Artificial se supone neutral, así que ha aceptado el encargo de comparar lo que Argentarium deseaba para los usuarios de servicios financieros en 2019 y lo logrado en su gestión a partir de 2020 en la Superintendencia. No está mal: ocho iniciativas de diez logradas o parcialmente completadas y solo dos no conseguidas.
Puede decirse que uno de sus empeños, el acompañamiento al usuario, ha cristalizado en ProUsuario, un servicio altamente valorado por los ciudadanos. La formación financiera de la población, camino en el que Fernández W. se empeñó hace años, sigue marcando su posible futuro profesional.
-¿Siente que deja un cargo político?
Pienso que sí en cuanto a que yo apoyé a un candidato político. Y me identifico plenamente con ese candidato político. Desde que asumí este cargo, el nivel de respeto a la independencia y al accionar que he recibido de parte del Presidente de la República ha sido incondicional, realmente absoluto, del cual me siento sumamente agradecido.
-¿Por qué deja el puesto?
Realmente estoy muy satisfecho con lo que hemos logrado, siento que hemos avanzado mucho. Dejo una institución superior a la que recibimos. Estoy plenamente confiado, además, de que quien sea el sucesor que Luis Abinader identifique para mi posición va a ser alguien que valorará el equipo y el plan de trabajo que estamos ejecutando y que, por tanto, le podrá dar cierta continuidad. Si una gestión depende de que una persona esté a la cabeza, no habrá sido exitosa. La apuesta debe ser a la institucionalidad.
-¿Va a volver Argentarium?
Es una de las cosas que tengo que reflexionar, definir. Hay un tema de prudencia, de cómo tratar el tema bancario habiendo estado en esta posición…
-Ya tiene demasiada información privilegiada.
Sí, sí. Y siempre va a venir el tema de que la postura de Argentarium era crítica. Surge entonces el cuestionamiento: «¿Por qué cuando estuviste ahí no lo hiciste?». Existe ese elemento que tengo que conciliar.
-Para educar… ¿ha considerado entrar directamente en las aulas?
Sí. Mi pasión va por el lado de la educación… Voy a estar estudiando, voy a hacer una maestría en temas de administración de educación superior. Quiero aportar en el proceso de transformación que la educación superior necesita.
-¿Considera que no tiene la calidad que el país precisa?
Yo di clases por primera vez en 1995 y ya entonces tuve que rebajar el contenido del pénsum a muchachos que estaban a punto de graduarse. Me puse a enseñarles contabilidad, para que por lo menos se graduaran con algún conocimiento. Tengo esa inquietud y creo que hay mucho que se podría hacer mejor.
Prevención
-Contradígame: los bancos piden a los pequeños más explicaciones e información que a los grandes. O que a los que lavan dinero.
No… las instituciones financieras tienen la obligación de conocer el origen de los fondos que entran a su sistema. Le añado que parte del lineamiento que queremos mandar a los bancos es justamente decirles: «señores, trabajen en este tema de prevención con un nivel basado en riesgo».
No es verdad que una cuentita de 50 mil pesos obligue al mismo estándar de requerimiento de información que a alguien que esté manejando millones de pesos. Y así, en parte, hemos venido avanzando en los temas de prevención. Tenemos que seguir trabajando eso.
-Durante muchos meses ha habido una campaña en España sobre si RD es un paraíso fiscal, asegurando muchos medios que el dinero de la corrupción del gobierno socialista se esconde aquí.
En la mayoría de esos casos, incluso ha salido publicitado porque se ha visto en los tribunales de España, ha habido gente que sale hablando de ese tipo de casos y se demuestran falsos, que no tienen ninguna realidad. Y en la mayoría nosotros nos pronunciamos, aún sin haber recibido requerimientos de información de las autoridades españolas o de quienes fueran.
-¿Alguno en concreto?
Hay un caso simpático, el de un funcionario del fútbol internacional, al que se le atribuían cuentas en Dominicana. Todo lo que se encontró fue una remesa de 200 o 500 euros, probablemente en algún viaje como turista.
Ahora, ya también las autoridades en su momento y el sistema, informan todo lo que hay que informar si hay requerimientos. Y actuarán en base a la información que nosotros mandamos.
Ante esa campaña, que no ha cesado, ¿qué hicieron?
Publicamos un comunicado, no a nivel solo de la Superintendencia sino del Consejo Nacional contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo, que preside el Ministro de Hacienda, donde establecimos nuestro compromiso con los órganos internacionales de atender todos los requerimientos y toda la información, y de seguir trabajando y fortaleciendo los mecanismos de prevención del lavado. Incluso fui a la Semana Dominicana en España y hablé en un club de banqueros, dando la cara. Pero aquí el tema es que no vas a desmentir todo lo que diga cualquier persona.
Sector en cifras
56%
Es la tasa promedio de interés de las tarjetas de crédito en el país.
65 %
Es el nivel actual de bancarización en el país frente al 53 % que existía.
La Superintendencia
-Conocía la Superintendencia, el nombramiento no fue sorpresa.
Esta es una institución de la cual me siento supremamente orgulloso y, de hecho, la conocía desde 2003, 2004. Cuando ocurrió la crisis bancaria había trabajado aquí. Desde aquella época, en medio de aquella crisis, desarrollé una valoración muy particular de la razón de ser de la Superintendencia y de sus técnicos. Era un momento, si lo recuerda, en que fue muy cuestionada.
-Que cómo era posible que la Superintendencia, el supervisor, no se hubiera dado cuenta de cómo estaban los bancos…
Pero no es lo que se les había pasado. Eso ocurrió porque había decisiones políticas de otro nivel, que no eran las del servidor público, del técnico de la institución. Así que yo, desde antes, respetaba y valoraba lo que aquí se venía haciendo. Sí debo decirte que hubo un momento que quedó en cierto rezago. Digamos, a inicios de la pandemia, hubo una ausencia muy marcada del rol de la Superintendencia.
-¿Ausencia de información, de supervisión…?
La Superintendencia tiene dos roles clave: uno es velar por la solvencia, por la estabilidad, y el otro es el mandato de acompañar a los usuarios financieros. Cuando llegué en 2020 había una concentración casi exclusiva en el primero, dejando en un lejano segundo plano el acompañamiento a los usuarios.
-¿Ese acompañamiento al usuario ha sido intencional desde el principio o ha ido resultando?
Es que tenía que serlo, por todo lo que yo hablé desde que tenía Argentarium. Era algo que estaba muy marcado, desde un primer momento, porque nuestro mercado, y es una realidad, está altamente concentrado. Aquí básicamente cinco entidades manejan el 80 %.
