La calidad de los aprendizajes desplazó a la infraestructura escolar como la principal preocupación de los dominicanos sobre el sistema educativo, según los resultados de la Consulta Nacional sobre el Futuro de la Educación, un proceso convocado por el Gobierno cuyos consensos servirán de base para elaborar una nueva legislación con la que busca transformar el sector educativo en una política de Estado.

La iniciativa fue puesta en marcha después de que la propuesta del Poder Ejecutivo de reorganizar el sistema educativo mediante la integración de los ministerios de Educación (Minerd) y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) generara rechazo en distintos sectores.

Tras ese debate, el Gobierno optó por abrir un proceso de consulta nacional para construir una propuesta de reforma con la participación de actores de todo el sistema educativo. Los resultados mostraron un cambio de prioridades.

El bajo nivel de aprendizaje fue señalado como el principal desafío de la educación dominicana, con un 59 % de las respuestas, por encima de los problemas de disciplina y violencia en los centros educativos (44 %), la desactualización del currículo (40 %), la calidad de la enseñanza y la docencia (36 %) y otras dificultades relacionadas con el aprendizaje (35 %).

El informe refleja que el debate educativo dejó de concentrarse en ampliar la infraestructura para enfocarse en la calidad de los resultados. La preocupación ya no gira principalmente alrededor de construir más escuelas o ampliar la cobertura, sino de garantizar que los estudiantes aprendan más y que la inversión realizada durante los últimos años produzca un impacto tangible en las aulas.

El presidente Luis Abinader destacó ese cambio de enfoque durante la presentación del informe. Señaló que el país dispone hoy de más recursos para la educación, pero sostuvo que el reto consiste ahora en convertir esos avances en mejores aprendizajes y mayores oportunidades para los estudiantes.

El mandatario afirmó además que la reforma pretende mirar más allá del presente y construir un marco legal capaz de responder a las necesidades educativas de las próximas décadas.

Educación útil para la vida

La consulta también revela que la ciudadanía espera una educación con mayor utilidad para la vida y el empleo. Durante la presentación de los resultados, el ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía, destacó que el 73 % de los participantes manifestó que desea tener la certeza de que lo que se enseña en las aulas permitirá a las personas desenvolverse durante toda la vida y acceder a empleos de calidad.

Ese objetivo está estrechamente ligado a otra de las prioridades identificadas en el proceso: fortalecer la formación docente. Aunque el 47 % de los participantes la reconoce como uno de los mayores avances alcanzados por el sistema educativo, el 39.9 % la señala también como la principal prioridad para profundizar la transformación, reflejando que los esfuerzos realizados todavía no son percibidos como suficientes para elevar la calidad de la enseñanza.

Después aparecen como prioridades ampliar la atención durante los primeros años de vida (31.4 %), mejorar la coordinación entre las instituciones del sistema educativo (31 %), reforzar la formación en ciudadanía y valores (23.8 %) y actualizar los contenidos curriculares (23.4 %).

El respaldo a una transformación de mayor alcance también fue amplio. El 71.9 % de los participantes consideró que República Dominicana necesita una reforma profunda de su sistema educativo, un consenso que el Gobierno busca traducir en una legislación que trascienda los períodos presidenciales y garantice continuidad a las políticas públicas.

El desafío de la inteligencia artificial

Los participantes de la consulta también coincidieron en que la inteligencia artificial es el fenómeno que tendrá mayor impacto sobre la educación en los próximos años, al ser mencionada por el 28 % de los consultados.

Le siguieron las tecnologías emergentes y la digitalización (27 %), los conflictos sociales y la violencia (21 %), los cambios en la productividad y la economía (17 %), el cambio climático (16 %), la atención a estudiantes con necesidades específicas (15 %) y la migración (13 %).

Frente a ese panorama, el 56 % de los participantes consideró prioritario fortalecer las competencias digitales, la inteligencia artificial, la innovación, la investigación y las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). También planteó reforzar la formación en valores éticos y cívicos, ciudadanía e identidad (40 %), así como el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad para resolver problemas (38 %).