
Cuando el sol golpea con fuerza, una nube de polvo cubre las viviendas y dificulta la respiración. Cuando llegan las lluvias, el panorama cambia, pero no mejora: los caminos se convierten en lodazales que impiden caminar, sacar la producción agrícola y ganadera o llegar con facilidad hasta la carretera principal.
Esa es la realidad que denuncian moradores de La Gorra, Aminilla, El Llano y otras comunidades de Dajabón, quienes solicitaron al presidente Luis Abinader y al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) la terminación completa de los caminos y calles interiores de esos sectores rurales.
Los residentes valoraron los trabajos que se realizan en la vía principal, la cual, según explicaron, se encuentra en una etapa avanzada. Sin embargo, temen que la obra concluya sin incluir las calles que conducen hasta sus hogares, fincas y centros de producción.
«Cuando hace sol no aguantamos el polvo y cuando llueve todo se llena de lodo. Se hace muy difícil salir hasta la carretera principal», expresó una residente durante el reclamo comunitario.
Los moradores aseguran que han recibido informaciones contradictorias sobre la posible inclusión de los caminos. Mientras algunas personas les dicen que los trabajos serán ejecutados, otras señalan que no forman parte del proyecto, situación que ha aumentado la incertidumbre.
Ante la falta de una respuesta definitiva, decidieron hacer público su reclamo para llamar la atención de las autoridades.
Comunidades productoras en riesgo de aislamiento
Representantes de El Llano explicaron que la terminación del tramo que conecta La Gorra con Los Ciruelos y Sabana al Medio favorecería a varias comunidades altamente productivas, dedicadas principalmente a la ganadería y a la producción de leche.
Los ganaderos deben transportar diariamente el producto hacia empresas procesadoras y fábricas de lácteos, por lo que necesitan vías en condiciones adecuadas para evitar retrasos, pérdidas económicas y daños en sus vehículos.
«Somos comunidades laboriosas, de personas que producen leche y trabajan todos los días. No podemos quedarnos aislados. Estos caminos son fundamentales para sacar nuestra producción», manifestó uno de los comunitarios.
Indicó que una conexión vial adecuada también podría facilitar el tránsito entre Dajabón y Santiago Rodríguez, creando una ruta alternativa para el desplazamiento de personas, mercancías y productos agropecuarios
Los residentes consideran que este es el momento oportuno para ejecutar los trabajos, debido a que equipos y maquinarias del Ministerio de Obras Públicas ya se encuentran operando en la zona.
Según explicaron, técnicos de la institución han realizado mediciones y replanteamientos en algunos de los tramos reclamados, por lo que mantienen la esperanza de que sean incorporados formalmente al proyecto.
«Si no se hace ahora, ¿cuándo?»
Carmen Gutiérrez, miembro de la comunidad y directora del Centro Educativo José Francisco Herrera, agradeció en nombre de los grupos sociales de La Gorra la intervención de la carretera principal, pero insistió en que la obra debe ser entregada de manera completa.
Entre las zonas que solicitan incluir mencionó los sectores Los Cibao, La Bomba de Gas, Doña Elvira, Barrio La Esperanza y otras calles interiores de la comunidad.
De acuerdo con Gutiérrez, los tramos pendientes representarían aproximadamente entre cuatro y cinco kilómetros, una distancia que, a juicio de los moradores, podría incorporarse al presupuesto de la obra sin que represente una inversión desproporcionada.
«Todos pagamos impuestos y merecemos tener una obra de calidad y completa. Ahora es el momento, porque si no se hace ahora, ¿cuándo serán incluidos estos sectores?», cuestionó.
La dirigente comunitaria recordó que La Gorra es una zona ganadera, habitada por familias trabajadoras que también aspiran a disfrutar de mejores condiciones de vida.
Otros residentes señalaron que, después de cada lluvia, algunas calles quedan prácticamente intransitables, incluso para quienes intentan desplazarse a pie. En varios puntos, el lodo se acumula y dificulta la salida de niños, adultos mayores, productores y trabajadores.
Con su reclamo, las comunidades no buscan detener ni desconocer los trabajos realizados. Por el contrario, agradecen la construcción de la vía principal, pero solicitan que el desarrollo no termine en el borde de la carretera y que el asfalto también llegue hasta los sectores donde viven y trabajan decenas de familias.
Ahora esperan que el Ministerio de Obras Públicas y el presidente Abinader escuchen su llamado y conviertan una obra parcialmente avanzada en una solución vial integral para toda la zona.
