Impedir que los motociclistas circulen por elevados, túneles y aceras sigue siendo uno de los mayores desafíos para los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett). A pesar de los operativos y fiscalizaciones desplegados por las autoridades -reforzados tras las turbas de motociclistas que han agredido a conductores-, la práctica persiste en algunas de las vías más transitadas del Gran Santo Domingo.

A las 10:30 de la mañana de ayer, 12 agentes de la Digesett tomaron posiciones en la avenida John F. Kennedy. Algunos se apostaron en puntos estratégicos del elevado; otros permanecían a nivel de calle observando el incesante flujo vehicular. La atención estaba puesta en los motociclistas que, desafiando las restricciones, utilizaban la estructura como vía rápida para evitar el congestionamiento.

Cuando identificaban una infracción, el procedimiento se activaba de inmediato. Los agentes ubicados al final del elevado ralentizaban momentáneamente el tránsito mediante señales manuales y guiaban a los conductores hacia uno de los laterales de la vía. Allí los esperaba el resto del equipo junto al camión destinado a trasladar las motocicletas retenidas.

Reacciones

Las reacciones variaban. Algunos conductores se detenían sin protestar ni hacer preguntas. Otros intentaban averiguar qué ocurría al verse rodeados por los uniformados.

A pocos minutos de iniciado el operativo fue retenido el primer motociclista. Se trataba de Luis Adrián, quien viajaba acompañado de otro hombre. Ambos se dirigían a un establecimiento de repuestos en la carretera Mella, en la Cruz de Mendoza, Santo Domingo Este, donde se encontraba el vehículo del pasajero. Según explicaron, habían salido en busca de un compresor para el automóvil.

«Nosotros estábamos haciendo diligencia; con eso es que yo me busco la comida de mi casa«, afirmó.

El conductor aseguró que poseía toda la documentación requerida, incluyendo su licencia de conducir y seguro al día

Mientras observaba cómo su motocicleta era asegurada y subida al camión de la Digesett, la incertidumbre y el enojo se reflejaban en su rostro. Luis Adrián calificó el operativo como un «abuso» y cuestionó que no existieran mecanismos para resolver la situación en el mismo lugar.

El escape en medio del operativo

No todos los conductores reaccionaban de la misma manera ante la fiscalización. Algunos aceptaban la medida con resignación; otros expresaban frustración por el tiempo perdido y por quedarse, de un momento a otro, sin su principal medio de transporte. Pero había quienes optaban por una tercera vía: escapar.

Mientras un equipo de Diario Libre observaba el desarrollo del operativo, a las 10:40 de la mañana, un motociclista, al percatarse de la presencia de los agentes, giró sobre la marcha y emprendió el camino en vía contraria para evitar ser fiscalizado. Tres minutos después, otro motorista logró evadir el control y continuó su recorrido a toda velocidad.

Motocicletas retenidas

No todos corrieron con la misma suerte. A medida que avanzaba la jornada, más motocicletas eran retenidas. En total, 11 terminaron incautadas en este punto.

«Se le retiene la motocicleta, se le pide los papeles y son enviadas hacia los centros de retención«, explicó uno de los agentes participantes.