La escritora nicaragüense Gioconda Belliexiliada en España, dijo el miércoles que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo censuró la publicación de su más reciente novela en Nicaragua porque tiene «miedo» a escuchar la verdad.

En entrevista con la AFP, Belli, quien llegó a formar parte de los primeros gobiernos de Ortega, señala que la actual pareja presidencial teme a quienes conocen y tienen autoridad para denunciar su traición al sandinismo, una cuestión que aborda en «Un silencio lleno de murmullos» (Seix Barral, 2025).

La autora, a quien el gobierno nicaragüense despojó de su nacionalidad en 2023, participa en Panamá en el festival literario Centroamérica Cuenta.

Respuesta: Por un lado sigue pujante, pero por otro siento que ha sufrido mucho por todas las circunstancias políticas que estamos viviendo en Centroamérica. Ese mismo sufrimiento de alguna manera genera literatura porque es una manera de afirmar la vida. Realmente es una región sacrificada (…), pero al mismo tiempo aún en las más crueles dictaduras ha podido producir buena literatura.

P: ¿Qué papel puede jugar la literatura en este contexto?

R: La literatura es un gran capital que tiene Centroamérica (…) porque da renombre, visibilidad a la región y porque crea sueños, promesas, posibilidades. La literatura no es capaz de derrocar un régimen autoritario, pero sí de hacer pensar a las personas sobre las derivas autoritarias y lo que pueden significar para sus propias vidas.

«Batalla perdida» 

P: En ese contexto se produce la censura

R: El poder siempre ha tenido miedo a la palabra y sobre todo a la palabra que dice la verdad. Dante fue exiliado, Víctor Hugo fue exiliado. La palabra te hace pensar y la conciencia es uno de los elementos importantes para poder cambiar algo. A poemazos limpios no vamos a terminar con la dictadura ni un crimen, pero si el poema te lleva a un estadio de comprensión, de conciencia y sobre todo de aspiración, querés otra vida, querés vivir de otra manera.

P: ¿Por qué cree que censuraron su novela?

R: Porque tenemos la posición crítica. Precisamente porque salimos del sandinismo sabemos lo que el sandinismo se propuso, no podemos tolerar lo que ellos han hecho con el sandinismo, como lo han despreciado, manipulado. Ellos saben que nosotros tenemos la capacidad, la autoridad moral, la historia para revelar y para descubrir lo que ellos están haciendo. Nos tienen miedo.

R: Es una novela sobre la relación de una madre y una hija, pero también es una novela sobre la desilusión. La madre, después de haber entregado su vida a la revolución, tiene esa sensación de que su sueño ha sido traicionado.

P: En Corea del Norte pese a la censura también entran películas de Corea del Sur

R: Ahora tenemos modos de comunicarnos, y yo, por ejemplo, le he mandado el pdf a muchos de mis amigos y les digo que distribuyan. No pueden controlarlo todo, a pesar de que quieran. Tienen una batalla perdida.

P: ¿Hay autocensura en la región?

R: Que me censuren es una cosa, pero yo no me autocensuro. Al contrario, pienso que una de mis funciones como persona perjudicada por este régimen en el exilio es precisamente hablar por los que no tienen voz, contar lo que está pasando, porque más allá de mi circunstancia, hay un montón de gente exiliada que salió sin lamentar. Yo tengo un nombre, una obra, ellos salieron y se quedaron sin trabajo, sin pensión de jubilación, en el más absoluto abandono.

La ilusión del regreso

P: ¿Ve cercana la posibilidad de poder regresar a su país?

R: No la veo cercana, pero puedo estar equivocada y esa es mi esperanza. Uno nunca sabe lo que puede pasar. Yo lo veo finito, tanto Ortega como Murillo se están emborrachando de poder y están haciendo cosas desatinadas. Tienen mucho miedo, tienen más miedo que nosotros. Creo que se están desgastando considerablemente.

P: ¿Qué echa de menos de Nicaragua?

R: Me da mucha tristeza pensar que me quedé sin mi casa, que era un lugar que amaba mucho porque me sentía guardiana de un paisaje (…), poder ver el lago, los volcanes, la vegetación, las flores…. todo eso me hace falta, es como el aire.

P: ¿Se imaginó esto cuando formó parte del sandinismo?

R: Jamás me imaginé que pudiera pasar esto (…), han hecho lo más infame y lo más vengativo con la gente que más arriesgamos por la revolución.