
Raúl Castro, expresidente cubano y hermano menor de Fidel Castro, fue imputado este miércoles por Estados Unidos bajo cargos que incluyen el asesinato de estadounidenses, una decisión ampliamente celebrada por el exilio cubano, pero refutado por el gobierno de Cuba tras asegurar que no posee fundamento jurídico.
El Departamento de Justicia (DOJ) estadounidense hizo pública la acusación, que había sido presentada en abril ante una corte federal de Florida, pero había permanecido en secreto, e imputó a Castro por el derribo de dos aeronaves de la organización humanitaria ‘Hermanos al Rescate‘ en 1996.
Los cargos, disponibles en línea y que también fueron revelados por el fiscal general interino, Todd Blanche, durante un evento en Miami, atribuyen al expresidente cubano los delitos de asesinato, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de aeronaves por la muerte de cuatro aviadores -tres ciudadanos de EE.UU. y el otro residente legal- de esa organización.
El incidente tuvo lugar hace 30 años, cuando cazas cubanos atacaron a dos de las tres aeronaves de ‘Hermanos al Rescate‘, que sobrevolaban la franja de mar que separa Florida de Cuba para rescatar a balseros que huían de la isla.
Castro ejercía entonces como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y aunque el régimen castrista argumentó que los aviones sobrevolaban su espacio aéreo, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) dictaminó que el ataque ocurrió en aguas internacionales.
Podría enfrentar la pena de muerte
Según Blanche y otras autoridades estadounidenses presentes en el acto, que tuvo lugar en la Torre de la Libertad, símbolo de la diáspora cubana, Castro podría enfrentar la cadena perpetua o incluso la cadena perpetua por cada uno de los cuatro asesinatos.
La acusación formal también incluye a otros militares cubanos presuntamente involucrados: Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez y Lorenzo Alberto Perez-Perez.
Sin embargo, el Gobierno no aclaró cuál es el siguiente paso en este caso. Castro, de 94 años, se encuentra actualmente en Cuba, país con el que EE.UU. mantiene congeladas las relaciones.
Blanche aseguró que el líder cubano, quien dejó de presidir la Isla en 2019 y se retiró de la dirección del Partido Comunista en 2021, comparecerá ante la Justicia estadounidense «por su propia voluntad u otra forma», aunque evadió responder si Washington planea una operación en Cuba como la que ocurrió en Venezuela el 3 de enero para capturar al entonces gobernante Nicolás Maduro.
Cuba defiende a su líder
El Gobierno cubano no tardó en responder a la acusación contra Castro, que tachó como «una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar» el argumentario «para justificar el desatino de una agresión militar».
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, salió en defensa del ‘número dos’ de la revolución cubana y criticó la «infamia» cometida por Estados Unidos contra el «héroe» cubano, asegurando que Washington miente y manipula sobre los sucesos alrededor del derribo de las avionetas.
El ataque, según el mandatario cubano, tuvo lugar en aguas jurisdiccionales de Cuba, en legítima defensa y después de «más de una decena» de alertas, por lo que no violó el derecho internacional.
Y recordó que el Gobierno estadounidense sí lleva a cabo acciones militares que contravienen la ley internacional cuando bombardea embarcaciones civiles en el Caribe.
Trump rechaza una escalada
El presidente estadounidense, Donald Trump, principal instigador del recrudecimiento de las sanciones contra Cuba, descartó este miércoles ante la prensa que la acusación fuera síntoma de una nueva escalada, y sostuvo que no es necesario «porque ese lugar se cae a pedazos».
No obstante, la decisión judicial contra el líder cubano, que sigue siendo un referente en el aparato político del país, es un nuevo paso en la campaña de presión sobre la isla, especialmente desde la captura de Maduro, instando a Cuba a emprender reformas económicas.
Entre estas decisiones se encuentran un bloqueo que impide la llegada de crudo al país, lo que ha agravado la crisis energética y humanitaria en la isla, y las amenazas con tomar el control de Cuba.
