
Lo que debería ser una vía clave para dinamizar el comercio fronterizo se ha convertido en un punto crítico de congestionamiento y frustración para quienes transitan a diario por la calle Gastón Fernando Deligne, conocida como «la calle ancha«, principal acceso hacia el mercado binacional y el paso fronterizo de Dajabón.
Desde tempranas horas, largas filas de camiones, patanas y camionetas de carga ocupan gran parte de la vía, en espera de cruzar mercancías hacia Haití. La escena se repite con mayor intensidad en los días de mercado, cuando el flujo comercial aumenta y convierte la zona en un verdadero cuello de botella.
A la congestión se suma otro problema que agrava la situación: el deterioro progresivo de la calle. Hoyos, desniveles y tramos en mal estado dificultan el tránsito, provocando retrasos, daños a vehículos y, en algunos casos, accidentes. Conductores relatan que no es raro ver vehículos varados o incluso volcados, especialmente cuando circulan con cargas pesadas.
- «Uno dura horas aquí, y con la carretera así es peor. Se dañan los vehículos y se pierde tiempo y dinero», expresó un chofer afectado por la situación.
Aunque el Ayuntamiento Municipal ha intervenido en algunos puntos con trabajos de reparación, comerciantes y transportistas coinciden en que las acciones han sido insuficientes frente al volumen constante de vehículos que utilizan esta ruta estratégica.
Impacto en comerciantes y residentes
Para los dueños de negocios y residentes de la zona, el problema va más allá del tránsito. Aseguran que el congestionamiento limita el acceso a sus establecimientos, reduce las ventas y complica la vida cotidiana. «Los clientes no pueden llegar con facilidad, y nosotros tampoco podemos movernos con normalidad», comentó una comerciante del área, quien no fue identificada.
