
Cuando en enero de 2022, Deligne Ascención, entonces ministro de Obras Públicas, anunció la inversión de 400 millones de pesos para completar la carretera entre los municipios Guayabal, en Azua, y Constanza, en La Vega, hubo un regocijo en más de 20 comunidades de la cordillera Central.
Los pobladores recibieron la esperanzadora noticia como una respuesta a años de plegarias y reclamos. Sin embargo, cuatro años después, el anuncio no ha pasado más allá del comunicado; pues, aún no ha sido incluido en el Presupuesto General del Estado, que sería la fase previa antes de licitar y adjudicar la construcción.
La obra, según el comunicado, comprendería la reconstrucción de 27 kilómetros, desde El Tetero hasta Constanza. Diario Libre hizo un recorrido y verificó que atravesar ese trayecto es una odisea: derrumbes de tierra, pedregales que afectan los vehículos y precipicios que no dejan margen para errores del conductor.
Además, si llueve, se corre el riesgo de no tener paso por las cañadas que atraviesan la serpenteada carretera.
Un vínculo de antaño
La unión del Cibao con el sur, a través de Constanza y Padre Las Casas, no solo llevará más cercanía, sino que también impulsará el turismo comunitario, facilitará el traslado de los productos agrícolas y llevaría desarrollo a las comunidades de Las Lagunas, Guayabal, Los Fríos, El Montazo, Los Guayuyos, La Cucarita, Las Lajas, El Recodo, Majagüita, Fondo Viejo, Periquito, El Palero, Sabina El Limón, Gajo de Monte, Las Cañitas, El Tetero, El Vallecito, entre otras.
Aunque pertenecen a Azua, debido a la cercanía, estos poblados tienen más contacto con Constanza. La conexión histórica ha sido tal, que muchos de sus habitantes hablan con la «i» del Cibao.
Anteriormente, los lugareños que emigraban a Santiago para trabajar debían dar la vuelta por Santo Domingo, un trayecto que implicaba más distancia, tiempo y dinero. En el caso de quienes vivían en Constanza, realizaban la ruta a caballo, demorándose un día completo.
- Entre los años 2000 y 2010 se completó el tramo faltante, lo que representó un avance significativo, según señalan algunos pobladores, ya que se acortó la distancia. No obstante, todavía esperan que el Gobierno complete la obra, pues el recorrido debe hacerse en vehículos todoterreno y motocicletas.
Cada vez que alguien se enferma gravemente, corre el riesgo de morir en el camino, según cuentan los residentes, como la señora Mercedes de los Santos, de 50 años, que vive en Las Cañitas, donde reclaman la reconstrucción.
Obras inconclusas
La nota de prensa de Obras Públicas señala que el proyecto también comprendería el asfalto de la carretera entre el distrito municipal de Los Fríos y sus comunidades de El Montazo, Los Guayuyos y Las Lajas. Esos trabajos se completaron a mediados de 2024, pero en algunas partes las obras quedaron incompletas.
Andrés Aybar, director municipal de Los Fríos, así como otros residentes, denunciaron que no se construyó un puente sobre el río Las Lajas ni tampoco se colocaron las alcantarillas sobre una cañada cercana, lo que ha provocado que el agua penetre en algunas viviendas.
«Aquí, con esa cañada, es un caos cuando cae un aguacero fuerte. Hace un año cayó uno grande y todos los vecinos tuvimos que salir a la calle para evitar un desastre», dijo Lucía Delgado, de 50 años, nativa de Las Lajas.
La señora denunció que la falta del puente afecta la docencia cuando llueve, debido a que los niños no pueden cruzar. «Debemos tratar de vivir un poquito más cómodos, porque nosotros lo merecemos», manifestó la señora.
«Mientras está lloviendo, estamos despiertos. No nos acostamos pensando que la cañada puede terminar con el barrio completo», señala, preocupado, Santo Díaz, sobre la cañada donde los constructores no colocaron las alcantarillas.
«Esta calle la hicieron, pero no le hicieron badenes», agregó Daniel Díaz, de 35 años, antes de arriesgarse a cruzar el río ya que no tenía alternativa.
El historial de reclamos
En 2016, los residentes se colocaron en la línea divisoria entre Azua y La Vega. Ahí realizaron una cadena humana como forma de protesta por la lentitud de la obra. El 29 de julio de 2025 volvieron a repetir la cadena en el mismo lugar. En esa ocasión protestaron porque, dos días antes, el presidente Luis Abinader visitó Padre Las Casas y no se refirió a esas comunidades. Ante la insistencia de una comunitaria, el mandatario indicó: «Eso lo vamos a hacer, eso es un compromiso que nosotros tenemos».
En 2012, cuando el entonces presidente Leonel Fernández se disponía a iniciar la construcción de la carretera Cibao-Sur por Monseñor Nouel y San José de Ocoa, el obispo de la diócesis de Azua, San Juan y Elías Piña, monseñor José Dolores Grullón Estrella, le entregó un documento planteándole ocho razones por las que la vía debía construirse por Constanza y Padre Las Casas. Entre los argumentos citó el ahorro de 50 millones de pesos y una reducción de 57 kilómetros en la distancia.
El dilema con el mantenimiento de la vía
Wilkin de la Cruz, director municipal de Las Lagunas, se queja de que siempre ha querido dar mantenimiento al tramo desde El Tetero hasta el puente sobre el río Yaquecillo, el más difícil, pero denuncia que el Ministerio de Medio Ambiente se ha opuesto, incluso retirando la batería de una retroexcavadora como forma de impedir los trabajos. «Ellos alegan que eso es un área protegida».
Señala que no están derribando árboles ni abriendo trocha, «simplemente la estamos acondicionando». «Lo que yo le pido a Medio Ambiente es que me deje trabajar, que me deje hacer la gestión, dignificar la vida del campesino», expresó el director municipal.
Hace tres meses, equipos de la Junta Municipal de Las Lagunas, el Ministerio de Obras Públicas y la Iglesia católica inspeccionaron el tramo desde El Tetero hasta el puente de La Unión, donde se dividen Constanza y Padre Las Casas con la intención de acondicionarlo. Parte de la vía tiene material asfáltico, pero se deteriora debido a la falta de mantenimiento.
