El auge del internet, las plataformas de streaming y la expansión de aplicaciones piratas han redefinido el consumo audiovisual en la República Dominicana, provocando una caída de 32 % en cinco años de la televisión por cable, un servicio que dominó la década del 2000 y que hoy pierde terreno frente a nuevas formas de entretenimiento más flexibles y, en muchos casos, ilegales. 

El descenso no responde a una menor demanda de contenido, sino a una nueva disrupción tecnológica marcada por la migración de los consumidores a las nuevas plataformas, como YouTube, y servicios o demandas, como Netflix, que superó a finales del 2025 los 325 millones de suscriptores.

Durante años, el mercado de la TV por cable marcó números positivos. En 2010, el 81 % de la población dominicana tenía televisión y, de ese total, el 24.1 % contaba con servicio de cable, según datos del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel). Para ese periodo, operaban legalmente en el país cerca de 100 compañías de cable, consolidándose como un negocio rentable.

En el 2018, la televisión por suscripción alcanzó su punto máximo con 817,471 cuentas. Sin embargo, a partir del 2020, en medio de la pandemia del COVID-19, cuando la población comenzó a trabajar y estudiar desde casa, la demanda de internet se aceleró.

Al cierre del 2025, las suscripciones a la TV por cable descendieron a 554,019, para una reducción de 32 %. En contraste -según datos del Indotel– para junio de 2024 el país ya superaba los 10.9 millones de conexiones de internet móvil, por encima de la población total, estimada en 10.7 millones de habitantes según el Censo Nacional de 2022.

Esa creciente demanda de conectividad durante el confinamiento obligó a las prestadoras a invertir 8,058 millones de pesos, un aumento del 66 % respecto al año anterior, destinado al despliegue de infraestructuras de redes móviles y la implementación de la tecnología 5G.

¿A qué se debe el cambio? 

En un informe del 2020, el Indotel alertó la situación: «Aparentemente, los hábitos de consumo televisivos están migrando a plataformas de ´streaming´ como Netflix», publicó el organismo rector.

Antes, el debate se centraba en las preferencias de la audiencia: si optaban por programas locales o por los llamados «enlatados». Hoy, en cambio, el análisis gira en torno a cuál plataforma de streaming logra captar y retener la atención del usuario, quien decide qué ver, cuándo y cuántas veces repetir su contenido favorito, sin depender de una programación tradicional limitada a la televisión.

¿Han caído los ingresos de las prestadoras? No. Lo que ha ocurrido es una migración. Mientras los ingresos por televisión por cable disminuyen de forma sostenida, los servicios de internet (residencial como móvil) superan los 25,000 millones de pesos y se consolidan como el principal motor del sector.