Un hombre declaró a investigadores federales que el arma de asalto utilizada en la masacre de ocho niños en Luisiana habría sido robada de su camioneta semanas antes del ataque, según documentos judiciales divulgados el martes.

De acuerdo con la agencia AP, Charles Ford, quien anteriormente poseía el arma, dijo a los investigadores que sospechaba de Shamar Elkins, padre de siete de los niños asesinados, porque era una de las pocas personas que viajaban con él con frecuencia.

Según la denuncia penal presentada ante un tribunal federal, Ford notó que el arma faltaba alrededor del 9 de marzo.

Ford relató que confrontó a Elkins sobre el arma desaparecida, pero cuando este se mostró «ofensivo», decidió «dejar pasar el asunto», según consta en una declaración jurada presentada ante el tribunal.

Implicaciones legales de la masacre

Según AP, la declaración jurada respalda cargos federales contra Ford por posesión ilegal de un arma de fuego por parte de un delincuente y por hacer una declaración falsa a agentes federales, luego de que inicialmente negara tener el arma cuando fue interrogado tras el tiroteo ocurrido el domingo.

«La muerte de Elkins significa que nuestra comunidad jamás lo verá comparecer ante la justicia«, declaró el fiscal federal Zachary A. Keller

«Nuestra esperanza, mientras continuamos investigando y procesando este caso junto con nuestros socios de las fuerzas del orden, es que responsabilizar a la persona cuya arma Elkins utilizó para perpetrar el crimen brinde un pequeño consuelo a nuestra comunidad de Shreveport«.

De acuerdo con registros judiciales federales citados por AP, Ford no cuenta actualmente con representación legal y se espera que se le asigne un defensor público federal.

Las autoridades indicaron que Elkins murió tras huir y ser perseguido por la policía, aunque no está claro si falleció por disparos de los agentes o por una herida autoinfligida.

La tragedia y sus consecuencias

El ataque, que ocurrió antes del amanecer en dos viviendas, también dejó heridas a la esposa de Elkins y a otra mujer. Las autoridades informaron que los ocho menores fallecidos —tres niños y cinco niñas— tenían entre 3 y 11 años de edad.

Según documentos judiciales, Elkins se declaró culpable en 2019 de un delito grave por uso ilegal de armas y fue sentenciado a 18 meses de libertad condicional supervisada, además de entregar su pistola como parte de las condiciones impuestas por el tribunal.

La ley de Luisiana establece que una persona condenada por ciertos delitos violentos, incluido el uso ilegal de armas, tiene prohibido poseer armas de fuego durante al menos 10 años después de cumplir su condena y el período de libertad condicional. No obstante, las autoridades no han confirmado si Elkins tenía prohibido legalmente portar armas al momento del ataque.