
En la República Dominicana ya no solo se estudia inglés y francés: cada vez más personas se interesan por aprender mandarín, coreano, portugués, italiano e incluso lenguas antiguas como el hebreo, el arameo y el griego koiné.
Las razones van desde el trabajo y la migración hasta la fe, la cultura pop y la curiosidad intelectual.
Aunque el inglés y el francés siguen dominando la oferta y la matrícula, distintos centros educativos, universidades e institutos especializados también están formando a dominicanos y extranjeros en lenguas menos tradicionales, impulsados por el turismo, las relaciones internacionales, los intercambios culturales, el auge de Asia y la necesidad de comprender mejor otras realidades y tradiciones.
Lenguas bíblicas
En el Instituto Dominicano de Ciencias Bíblicas (IDCB) se enseñan griego koiné y clásico, hebreo y arameo. También se imparte docencia de gramática española aplicada.
El docente Héctor Olea Cordero fundó el instituto en el 2005 con el objetivo de darle formalidad a las clases que ya impartía. Ha llegado a tener adolescentes y personas sin el título de bachillerato entre sus alumnos, pero la generalidad de los estudiantes son adultos con estudios superiores.
El estudiante Pedro Lara Peguero considera importante conocer estos idiomas antiguos ya que pueden ayudar a las personas a tener un conocimiento cultural más profundo y comprender muchos conceptos que tienen un origen en el cristianismo.
«Y también nos ayuda a entender cómo hoy en día la religiosidad y las diferentes creencias religiosas, principalmente en Medio Oriente, tienen un gran impacto en los acontecimientos actuales», señala.
Lenguas asiáticas
El Instituto Confucio nace como una iniciativa entre el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y la Universidad de Heilongjiang de la República Popular China, con el respaldo del Chinese International Education Foundation, para fortalecer la cooperación educativa entre ambos países y enseñar mandarín en la República Dominicana.
Desde el 2019 imparte docencia, y entre sus alumnos han estado agentes de la Policía de Turismo (Politur). Además, ha desarrollado una cooperación con el Ministerio de Relaciones Exteriores, ofreciendo cursos de mandarín al embajador dominicano en China y al cónsul general en Shanghái. A nivel privado, se han impartido clases en empresas.
«Queremos que más y más personas puedan venir a nuestro instituto para aprender el idioma chino y también, al mismo tiempo, para conocer la cultura china. No solo enseñamos la lengua, sino que también organizamos muchas actividades culturales», dice Zhang Wanqing, directora del instituto.
Ramón de la Cruz, un joven ingeniero industrial, estudió mandarín en otro centro disponible: la Escuela de Idiomas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), motivado por el crecimiento y el desarrollo que China ha experimentado.
«Fue con una profesora china y nos involucró, no solamente en el aprendizaje del idioma como tal, sino también en la cultura que representa dicho idioma», dice De la Cruz.
Otra lengua asiática que está teniendo campo, especialmente por jóvenes, es el coreano. Samantha Díaz se acercó al idioma motivada principalmente por la cultura de Corea del Sur.
«Estaba indecisa entre el japonés y el coreano, así que estuve buscando sitios, y el primer lugar que me apareció fue el JJ: la Escuela de Idiomas de la UASD«, señala la joven.
Ella conoce a otros jóvenes que se han matriculado en las clases y, a su juicio, la tendencia es que más personas lo estudiarán.
Lenguas europeas
Nelson Braylin Burgos es un joven graduado de la licenciatura en Diplomacia por la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). Estudió portugués de manera virtual en el Instituto São Paulo en Brasil por medio de una beca.
«El portugués y el español son un 80 por ciento similares. A los que son activamente hablantes del idioma español se les hace mucho más fácil, y en seis meses se puede dominar el idioma a un nivel que ya se podrá considerar avanzado», indica.
Aprender ese idioma le ha permitido desarrollar una perspectiva más holística de la situación geopolítica en Latinoamérica, ya que Brasil es uno de los países más importantes de la región y allí se genera mucha información en su idioma oficial.
Camila Mateo, una joven estudiante de Comunicación Social, aprendió italiano cuando cursaba el bachillerato técnico en turismo en el Politécnico María de la Altagracia-Villa Duarte (Pomavid).
«Aprendí muchísimo en los cinco meses en los que se dieron clases antes de la pandemia (del COVID-19), e incluso en modo virtual pude también aprender muchísimo. Es una lengua muy fácil de asimilar y muy buena», expresa Mateo.
Español para extranjeros
Emmanuel Josep es un inmigrante haitiano que, si bien adquirió la base del idioma español en su país natal, en la República Dominicana lo perfeccionó y pudo desarrollar un nivel de entendimiento y fluidez mayor.
«Vine aquí con lo básico desde Haití y en la Universidad APEC duré seis meses estudiando español. La metodología de enseñanza fue muy buena. En el curso todos éramos haitianos, a excepción del maestro que era dominicano», señala.
Los tradicionales: inglés y francés
«En la década de los 80 y 90, que fue mi época de adolescencia, el inglés se veía como una especie de lujo. Sin embargo, ya a partir de la década del 2000 o 2010 se ha convertido en una necesidad real», dice Robert Valsi, director de la Escuela de Idiomas del Dominico-Americano.
