En un centro comercial de Shanghái, decenas de personas se aglomeran en torno a una máquina para reciclar oro, cuyo precio está batiendo récords, con la esperanza de convertir sus joyas en dinero.

China es el mayor consumidor mundial de oro, que tradicionalmente las familias compran para ocasiones especiales, como nacimientos o bodas.

Pero con los precios alcanzando hasta 5,600 dólares la onza, un récord, los clientes acuden en masa a la máquina amarilla de la empresa Kinghood Group para vender sus joyas.

«Nunca pensé que los precios subirían tan drásticamente», dice a AFP Wu, una mujer de 54 años, que quiere vender unas monedas de oro con grabados de pandas que compró cuando nació su hija, en 2002.

Wu ya vendió en la misma máquina un anillo heredado de su padre por 10,000 yuanes (1,400 dólares), mucho más que los mil yuanes que pagó su madre décadas atrás.

La máquina tiene una pantalla que emite un vídeo en directo de un brazo robótico moviendo oro hacia una balanza, bajo un dispositivo que utiliza ondas de luz para medir su pureza.

Algunas personas llevan más de una hora esperando su turno.