Shaddai Eves

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Santo Domingo, RD

A las 12:45 de ayer, cientos de estudiantes del Liceo Cosme Manuel Jiménez, ubicado en la carretera Sabana Perdida-La Victoria, en el municipio del mismo nombre, se dirigían a la parada que quedaba en la acera de la entrada al plantel, para abordar los cuatro autobuses dispuestos para la tarea de depositarlos lo más cercano posible de sus hogares.

El reinicio de las clases con transporte escolar incluido, fue una gran noticia para ellos. Estaban contentos y no dudaron en comentárselo y vociferárselo a reporteros de este diario cuando les cuestionaron al respecto mientras iban en la marcha.

“Eso está bacano (bueno), tiene hasta aire acondicionado; también, uno siempre pagaba pasaje entonces mi papá ya no tiene que preocuparse”, comentó uno de los alumnos, cuyo nombre se omitirá para proteger su identidad.

De igual forma, otra estudiante, residente en Hacienda Estrella, externó que se sentía feliz porque antes caminaba mucho y con el transporte escolar ya no será así.

Dijo que las guaguas son muy cómodas y que le agradecía al presidente Luis Abinader, por pensar en ellos, colocando la pequeña flotilla.

Abordaje y movilidad

Al llegar a las guaguas amarillas, formaban una hilera un poco congestionada.

La persona que iba a acompañar dentro a los alumnos del Liceo Cosme Manuel Jiménez sumado al conductor, le preguntaba antes de que el niño abordara, hacia qué parte de La Victoria se dirigía.

Esto porque los cuatro vehículos están distribuidos para las diferentes zonas de La Victoria, iniciando el recorrido en la comunidad de La Virgen hasta llegar a Hacienda Estrella.

Al mismo tiempo, porque se cuentan en más de 12, las paradas que debe realizar cada uno de los autobuses.

Asimismo, hay que recoger a niños en otros centros educativos como, por ejemplo, los de la Escuela Primaria María Figueroa Adón, el Liceo Hermana Sandra Reyes, Escuela Padre García, Escuela Felícita Eleuterio. Luego, a los que están en tanda extendida, como alumnos de los albergues infantiles Divina Providencia y Nuestra Señora de la Natividad, entre otros planteles educativos.

Cuando entró el primer grupo, empezó la disputa por los mejores asientos. Los alumnos saltaban de un asiento a otro hasta encontrar el suyo.

Sólo bastó un pestañeo para que la guagua se llenara al instante. Cuando completó su capacidad, los encargados no aceptaron más estudiantes para no correr el riesgo de que alguno fuera de pie, ya que, incluso, no es permitido.

Les decían que tenían que esperar a que regresara una otra vez. Eso implicaba que debían esperar a que el autobús recorriera los 45 minutos de ida y otros más de regreso depositando a todos sus compañeros, según lo que explicó uno de ellos, a quien le ha tocado esperar. En eso, la mujer aprovechó para colocarles el cinturón de seguridad y tras cerciorarse de que estaban todos asegurados, la guagua arrancó.

Se quejaron

Con solo tres días de haberse iniciado el Sistema Nacional de Movilidad Escolar, algunos estudiantes tenían quejas, pero también sugerencias.

Reporteros de este medio conversaron con los jóvenes que se quedaron en la parada esperando a que volviera el autobús y uno de ellos externó que le parece injusto que no lo dejen entrar al centro educativo a las 8:00 de la mañana, porque, alegadamente, “llegó tarde”, siendo el mismo autobús que lo transportó.

En ese sentido, pidió un poco de flexibilidad.