Marcos Nivar

Sin titubear y sonriendo, Jerar Encarnación, el portentoso bateador de las Águilas Cibaeñas dijo que la presión que se vive en cada jornada en la Liga Dominicana de Béisbol es mucho mayor que la del béisbol de Grandes Ligas.

En su primera temporada en el béisbol invernal, “La Mirinda” se comportó como todo un veterano. En los 23 encuentros que vio acción conectó tres cuadrangulares y remolcó 17 vueltas.

Sus virtudes como pelotero no estaban en tela de juicio antes de su debut.
 
Su fuerza con el bate y poderío en su brazo eran sus armas conocidas, pero la parsimonia con la que enfrenta a los lanzadores y de la forma como maneja el escenario, lo convirtieron en uno de los garrotes más temidos del torneo.

Con sus 26 indiscutibles en 78 turnos al bate acumuló promedio de bateo de .333, numeritos que le hicieron recibir la consideración de varios periodistas para quedar segundo en la votación al premio de Novato del Año en Lidom, detrás de Rainer Núñez quien se quedó con el título.

Encarnación fue responsable de conectar el jonrón más emocionante de la presente temporada. Lo hizo el domingo 6 de noviembre, para dejar en el terreno a los Tigres del Licey 6 carreras por 5.