Finaliza primera semana de negociaciones técnicas y se pasa a las políticas para avanzar en planes de la mitigación y adaptación climática

Este domingo, jornada de descanso en la COP27, puso fin a una primera semana de negociaciones técnicas para dar lugar a las políticas, un diálogo que avanzará en los planes de financiación de la mitigación y adaptación climática.

El encuentro de líderes mundiales en Sharm el Sheij, en Egitpo, arrancó la llamada “cumbre de implementación”, donde el objetivo principal es aumentar los fondos que costean la transición ecológica necesaria para combatir el cambio climático, así como la adaptación que requiere amortiguar los impactos que ya son -y serán- inevitables.

Jefes de Estado y de Gobierno de casi un centenar de países se presentaron en la 27ª cumbre del clima de la ONU para plantear la urgencia de descarbonizar la economía a fin de mantener el calentamiento por debajo de 1,5 ºC sobre los niveles preindustriales y evitar las peores consecuencias de la crisis climática.

Las conversaciones que han tenido lugar a lo largo de la primera semana darán lugar a un texto donde se plasmarán los principales asuntos que se abordarán en la segunda etapa, en la que los grupos negociadores -que representan los intereses de cada región- precisarán las propuestas y compromisos con los que aspiran a contener el calentamiento y ayudar a los países más vulnerables.

“Infierno climático”

Un informe publicado esta semana respaldó las declaraciones del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, cuando advirtió a los líderes mundiales: “Estamos en una autopista al infierno climático con el pie en el acelerador”, y propuso gravar los beneficios extraordinarios de las empresas de los combustibles fósiles, principales culpables de las emisiones de gases invernadero.

El documento, emitido por Global Carbon Project, estima que las emisiones globales de gases invernadero subirán de nuevo y alcanzarán un nuevo récord en 2022, mientras que según la comunidad científica limitar el calentamiento por debajo del grado y medio implica rebajar las emisiones en un 43 % para 2030 respecto a los niveles de 2019.

Líderes mundiales

Por Sharm el Sheij pasaron mandatarios de grandes potencias como el presidente estadounidense Joe Biden, la presidenta de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen, los presidentes europeos Emmanuel Macron, Pedro Sánchez, Olaf Scholz y Rishi Sunak, entre muchos otros, mientras los jefes de gobierno de China, Rusia, India y Brasil fueron algunos de los grandes ausentes del encuentro de alto nivel.

En esta cumbre, la primera que se celebra en África desde 2016, el concepto de pérdidas y daños ha acaparado buena parte de los discursos, sobre todo los ofrecidos por estados del llamado Sur Global y países insulares como Barbados, Maldivas o Antigua y Barbuda, los mayores afectados por los impactos de la crisis climática.

Los países en vías de desarrollo piden por ello un mecanismo nuevo que con fondos -con aportaciones de los países más enriquecidos- financie las reparaciones tras sufrir fenómenos extremos causados por el calentamiento al que, por otra parte, apenas han contribuido.

Los países desarrollados -los mayores responsables del calentamiento-, que según explicaron están de acuerdo en costear esos daños, abogan en su mayoría por hacerlo a través de fondos ya operativos, como el Fondo de Adaptación o el Fondo Verde para el Clima, en lugar de crear uno ad hoc para pérdidas y daños.

Según avanzaron desde la presidencia de la COP27, la segunda semana de la cumbre, con la llegada de los ministros a las salas de negociación se espera avanzar en el diálogo de pérdidas y daños, en adaptación -donde el objetivo marcado es duplicar la financiación- así como en el programa de trabajo centrado en la mitigación. 

Mitigación

En lo que respecta a mitigación (reducción de emisiones), el debate se centra en concretar el grado de cumplimiento de los compromisos actuales, que todo indica que quedará pendiente para el año que viene, así como en decidir la duración del programa de revisión de los objetivos que se fijan por periodos de diez años.

En financiación, la discusión gira sobre el compromiso de dotar el Fondo Verde del Clima con US$100,000 millones, objetivo que se espera alcanzar en 2023, una década después de lo previsto, y sobre en cuánto elevar el objetivo a 2025 (se habla de US$130,000 millones).

Discutir las pérdidas y daños

Hoy arranca la parte “ministerial” o “política” sin que, por el momento, haya ningún documento técnico relacionado con pérdidas y daños sobre el que las delegaciones puedan empezar a negociar los puntos y comas del que será el acuerdo final de la COP27, explicaron fuentes.

“Estos dos grupos de países están cerca de entenderse los unos a los otros, pero han parado el debate hasta que lleguen los políticos para ver qué puentes, qué tipo de proposiciones se pueden hacer para que nos acerque a una solución”, según el jefe de la delegación de la Unión Europea (UE) en las negociaciones de la COP27, Jacob Werksman.

El enviado especial de Estados Unidos para el Clima, John Kerry, aseguró que su país defiende que las compensaciones por los daños producidos por los desastre climáticos se den en el marco de vehículos de financiación ya existentes y que trabajan intensamente para lograr un acuerdo.

Las aportaciones a fondos auspiciados bajo la ONU son voluntarias y el presupuesto para pérdidas y daños se podría usar para financiar, por ejemplo, la reconstrucción de zonas que puedan verse devastadas por desastres naturales asociados al cambio climático.