Benny Rodríguez

Antes de la pandemia de la Covid-19, Natividad Féliz Ferreras (Paca), tenía vida normal: trabajo, marido e hijos, y una casa que atender, pero de pronto su vida da un giro de miles de grados cuando se contagia del nuevo coronavirus, enfermedad que en Barahona quitó la vida a decenas de personas, muchas de ellas muy conocidas, que aún el dolor inunda colectivamente.

Paca, adquiere el virus en su cuerpo en junio de 2020. Una vez contrae la enfermedad, la mujer de 50 años, consigue una licencia médica, se reintegra a sus labores en sede del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), pero continúa “malosa” que el neumólogo que la atiende la atribuye a secuelas del virus.

Al continuar mal, que se cree son secuelas que le dejó la Covid-19, la mujer consigue un permiso de dos días en Inapa para realizarse chequeos médicos en la capital, que tampoco no detectan la enfermedad que aún padece esta mujer.

Le detectan cáncer

Nuevamente vuelve a un centro médico de la ciudad de Santo Domingo, la señora Natividad es sometida a estudios, debido a que sus problemas de salud no ceden y continúa en condiciones muy delicadas que casi la llevan al cementerio.

Un segundo momento en el médico, debido a su estado de salud se le detecta un cáncer (Linfoma), que señala que si algo positivo (en su caso) puede decir de la pandemia de la Covid-19, es que tras contraer la enfermedad pudo detectar a tiempo el mal que ya estaba su cuerpo y que el virus aceleró.

Continúa batallado con el cáncer, pero tanto ella como su familia temen perder la batalla en cualquier momento, ya que la enfermedad agotó lo pocos recursos que tenían y esto pudiese castra su sueño de vivir más tiempo, pero esta mujer trigueña, de ojos claros, en cuya mirada se muestra el deseo vivir, no pierde las esperanza de vencer el linfoma que padece.

Una pensión

Féliz Ferreras dijo que laboró por 28 años en el Inapa, pero su proceso de enfermedad le impidió permanecer en su puesto trabajo, debido a que cuando envió una nueva licencia por enfermedad le fue rechazada porque ya se había iniciado un proceso para desvincularla.

En su proceso se sometió a ocho quimioterapias, que salían entre RD$ 85,000 y RD$ 110,000, cada una, así como y 18 radioterapias, pero cada vez que tiene cita debe hacer ocho tomografías, pero confronta dificultades para hacérselas por la falta de un seguro médico, así como de recursos económicos para costeárselas.

Reconoce que una vez fue desvinculada del Inapa en Barahona, se le entregó su prestación laboral por valor de casi RD$ 500,000.00 y desde que se detectó el cáncer en su cuerpo ha gastado cerca de tres millones de pesos.

Ante la falta de recursos para costear su proceso y vencer el cáncer esta mujer solicita una pensión por sus años en servicio en el Inapa, por lo que apela a la sensibilidad humana del presidente de la República, Luis Abinader, para que se le pueda conceder.

Señaló que requiere una pensión solidaria del Estado y busca la manera de comunicarse con el presidente para plantearle su problemática, ya que, además, padece además, de: neuropatía, es hipertensa, así como de diabetes.