Jhangeily Durán

Con los torrenciales aguaceros del pasado viernes, el Gran Santo Domingo demostró no tener condiciones para aguantar fuertes lluvias provocadas por los cambios climatológicos.

Al filo de las 6:30 de la tarde de ese viernes comenzaron a verse los múltiples desafíos que tiene el conductor al transitar por la metrópolis, entre ellos: desorden en el tránsito, falta de estacionamientos, aceras deterioradas u ocupadas por negocios y vehículos de motor, contaminación acústica y visual, hacinamiento, acumulación de basura, calles inseguras y mal iluminadas y espacios verdes limitados.

Esta condición se presenta para todas las clases sociales que existen en la República, y aunque sobre los sectores con menos recursos recae gran presión, quienes viven en torres con todas las comodidades de la vida moderna no se libran del agobio, ya que en algún momento deben salir a enfrentarse al tránsito de la ciudad con la presencia de las lluvias.

Luego de una conversación que sostuvo Listín Diario con expertos en urbanismo, se concluyó que dentro de las causas principales del estresante tránsito del viernes se trató de una notable falta de zonas permeables que puedan drenar el agua.

Las pocas zonas permeables que se ubican en la ciudad capital están repletas de desechos, lo que provoca que el agua no circule correctamente y aumenten los daños a la salud de quien reside en ese espacio territorial.

Uno de los urbanistas, Erick Dorrejo, narró que la inundación del pasado viernes es el resultado de una ciudad que se ha construido sin tomar en cuenta el sistema ambiental y natural.

Predominio del cemento

“Tenemos una ciudad encementada, con pocas zonas permeables que puedan drenar el agua, lo cual aumenta las posibilidades de inundación y a la vez genera una escorrentía superficial con una furia destructiva”, explicó Dorrejo.

El también arquitecto y planificador territorial afirmó que las causas de aquel caos surgieron porque los principales parques están siendo ocupados por nuevas infraestructuras que disminuyen de forma agresiva la cobertura vegetal.

Añadió que las cañadas del territorio están atosigadas por asentamientos humanos informales, llenas de basura y tapadas con estructuras de concreto, impidiendo al agua seguir su curso hasta los ríos y el mar.

Soluciones

“Se requiere devolver el verde al Distrito Nacional, liberando las cañadas de los asentamientos humanos, reforestando las zonas próximas a las mismas, protegiendo los parques de la intervención destructiva de su capa vegetal, reglamentando una superficie mínima de espacio verde en cada nueva construcción aprobada y rescatando suelo no utilizado, suelo en conflicto con otras actividades y suelo subutilizado, para fomentar zonas impermeables que funcionen como esponja, para capturar el agua pluvial y liberar a Santo Domingo de vivir una experiencia similar a la de aquel viernes”, expresó Dorrejo.

Germán enumera los sistemas existentes

La opinión de Dorrejo coincidió con el parecer de Mariano Germán, titular de la Secretaría de Obras Públicas de la Fuerza del Pueblo, quien sostuvo que lo ocurrido el pasado viernes se debió a la falta de mantenimiento y limpieza de los sistemas de drenaje pluvial y sanitario de la capital.

“No se realizaron limpiezas preventivas de los sistemas de drenaje pluvial y sanitario, como deben hacerse al inicio de la temporada ciclónica”, indicó Germán.

Al explicar que la capital del país necesita seguir ampliando el sistema de drenaje existente, Germán dijo que “en el Gran Santo Domingo se han construido siete grandes túneles de desagüe, cinco en la gestión de Leonel Fernández y los otros dos en los gobiernos de Joaquín Balaguer”.

El ex director de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) detalló que los grandes túneles de drenaje están ubicados en la “avenida Núñez de Cáceres con Gustavo Mejía Ricart, en el Metro de Santo Domingo, desde la calle Tunti Cáceres hasta el Río Ozama; otro en la Correa y Cidrón, hasta el Malecón; uno en la avenida Charles de Gaulle hasta Las Américas; y otro en la avenida España, en Santo Domingo Este, construidos por Fernández”.

“Desde la avenida 27 de Febrero, toda la avenida Máximo Gómez hasta el Malecón; y en la 27 de Febrero con  Núñez de Cáceres, también existen túneles, pero construidos por los gobiernos de Joaquín Balaguer; que se le han sumado obras de menor grado y que operan con cierta deficiencia construidas por los ayuntamientos”, explicó el ingeniero Germán.

A pesar de que existan esos siete sistemas de drenajes, la ciudad actualmente podría tener el agua contaminada por el asentamiento de las fuertes lluvias del pasado viernes.

Sepa más

Codia pide aplicar el Plan Maestro

A raíz de las graves consecuencias que dejaron las lluvias el pasado viernes por las deficiencias en el drenaje pluvial del Distrito Nacional, el presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), Cristian Rojas, llamó al Gobierno a retomar el Plan Maestro de Recolección de las Aguas Pluviales que asegura existe en el país pero que ningún gobierno ha mostrado interés de resolver el problema.

El gremialista indicó que en el país se toma financiamiento para cualquier cosa y que en este caso es de alta prioridad invertir en resolver este problema, sobre todo en puntos críticos como la avenida Luperón, la intersección John F. Kennedy con Winston Churchill, Los Alcarrizos, el kilómetro 22 y otros lugares de la capital.