EFE

Ginebra

Agencias de Naciones Unidas presentaron hoy una nueva plataforma que utiliza imágenes vía satélite para monitorear el patrimonio cultural destruido en Ucrania por la guerra lanzada por Rusia, y que por ahora ha confirmado daños en 207 localizaciones del país, entre ellas 88 edificios religiosos.

La plataforma, por ahora solo accesible vía internet por expertos, es administrada por el Centro de Satélites de Naciones Unidas (UNOSAT), que facilitará la información periódicamente actualizada a la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO).

«Recogemos primero las informaciones sobre daños que aparecen en medios y redes sociales, intentamos confirmarlas con más fuentes y de ahí pasamos a recoger imágenes por satélite que analizamos para confirmar si han ocurrido esos daños», explicó en la presentación la directora de Cultura y Emergencias de UNESCO, Krista Pikkat.

La plataforma muestra imágenes de los lugares dañados antes y después de ser atacados, así como un mapa en el que se muestran sus localizaciones, con estadísticas sobre daños por región y por tipo de bien cultural (religioso, arqueológico, etc.).

«Se trata de una experiencia piloto para ver cómo podemos compilar este tipo de información, y en el futuro esperamos ampliar el ámbito de estudio hasta un nivel global», indicó Pikkat.

La experta señaló que UNESCO y UNOSAT «no tienen por mandato averiguar qué bando cometió los daños» confirmados por la plataforma, que muestra a las regiones de Donetsk, Járkov y Kiev como las más afectadas por daños a su patrimonio cultural.

Según el Ministerio de Cultura ucraniano, la guerra ha causado daños al patrimonio nacional por valor de más de 25 millones de euros hasta el momento.

UNESCO advierte de que los daños a bienes culturales observados no significan sólo edificios destruidos: en muchos de ellos, tales como museos o bibliotecas, colecciones enteras podrían perderse por estar a la intemperie o sin las adecuadas condiciones de conservación, especialmente con la llegada del invierno, que muchas partes de Ucrania podrían afrontar sin electricidad ni calefacción.

La organización con sede en París, que presentó esta plataforma en Ginebra por encontrarse en esta ciudad suiza la oficina de análisis de UNOSAT, aclaró que ninguno de los siete bienes del Patrimonio Mundial de Ucrania ha resultado por ahora destruido o dañado en la guerra.

Entre estos bienes por ahora a salvo de los misiles figuran la catedral de Santa Sofía de Kiev, el conjunto histórico de la ciudad de Leópolis, o las tserkvas (iglesias de madera) diseminadas en los Cárpatos.

La UNESCO está trabajando en Ucrania especialmente en la protección de los lugares históricos de Odesa, ciudad cuyo casco histórico es candidato a entrar en la lista de Patrimonio Mundial.

Los bienes a proteger de los ataques en ciudades como Odesa suelen ser marcados con un emblema con forma de escudo blanco y azul, que en teoría indica a los bandos del conflicto que no deben atacarlos al tratarse de lugares de especial valor histórico.