Veintitrés mujeres asesinadas dan un rotundo mentís al discurso oficial sobre la reducción de los feminicidios:  las muertes de mujeres a mano de sus parejas o exparejas durante el primer trimestre de este año, representan el 39 % del total de las ocurridas en el 2025.

Son ya muchas las voces que alertan, sin ser oídas, sobre la equivocación de considerar los femicidios como simple estadística en apoyo a una narrativa de éxito político. O de presentar como avance las reformas legislativas que aumentan penas por la comisión del delito.

Una política pública que busque el mayor impacto posible, debe insistir en desmontar las relaciones de poder que objetualizan a las mujeres, en fomentar masculinidades que deconstruyan la masculinidad hegemónica. Actuar sobre la cultura que sirve de caldo de cultivo a la idea de que la violencia y la dominación es parte de la genética masculina.  

Parafraseando a Simone de Beauvoir, es razonable afirmar que, en el sentido social, no se nace hombre, se aprende a serlo mediante una crianza-enseñanza que asigna roles diferenciados y jerárquicos basados en el sexo. Roles que definen la masculinidad con atributos como la fuerza, la valentía, el éxito, la necesidad casi fisiológica de demostrar poder sobre otros, particularmente sobre las mujeres. Roles que, en definitiva, obstruyen en el varón la capacidad de pensar la igualdad y el equilibrio como fundamento de la sociabilidad humana.

Aunque algunos lo pretendan, el feminicidio no es resultado de desajustes emocionales o trastornos frontotemporales en el hombre feminicida. Verlo de esta manera es exculpar al sistema de dominación patriarcal. Porque independientemente de cualquier factor desencadenante que se esgrima, es la cultura machista la que pone el arma en la mano que arrebata la vida a las mujeres.

  • Tenía 29 años. Trabajaba en una banca de apuestas. La mató a puñaladas su pareja. En la orfandad quedan tres niños de 11, 8 y 5 años Los celos, el control y las discusiones eran norma. De acuerdo con versiones familiares, el feminicida llegó a producirle heridas en varias ocasiones, las que ella justificaba con presuntas caídas. Nunca se querelló contra su agresor.  Ocurrió el <strong>2 de enero</strong> en el sector Gualey, Distrito Nacional. ELLA SE LLAMABA ROSMERY SOSA RODRÍGUEZTenía 29 años. Trabajaba en una banca de apuestas. La mató a puñaladas su pareja. En la orfandad quedan tres niños de 11, 8 y 5 años Los celos, el control y las discusiones eran norma. De acuerdo con versiones familiares, el feminicida llegó a producirle heridas en varias ocasiones, las que ella justificaba con presuntas caídas. Nunca se querelló contra su agresor. Ocurrió el 2 de enero en el sector Gualey, Distrito Nacional.
  • Expandir imagenTenía 32 años. Era profesora en un colegio en Cristo Rey. Murió dos días después de que su pareja le disparara a la cabeza. Dos hijos de nueve y dos años quedan huérfanos. Según dijeron familiares, la  víctima tenía la intención de separarse a causa de las frecuentes y públicas infidelidades del feminicida. Un reclamo de ella por esta conducta recibió el disparo como respuesta cuando ambos, en compañía de un amigo, se dirigían a la casa compartida luego de celebrar por el año nuevo. Entre ambos, la llevaron al Hospital Moscoso Puello, donde la dejaron abandonada.  Ocurrió el <strong>2 de enero</strong> en el sector en el sector La Zurza , Santo Domingo Norte.ELLA SE LLAMABA SANTA SEPÚLVEDATenía 32 años. Era profesora en un colegio en Cristo Rey. Murió dos días después de que su pareja le disparara a la cabeza. Dos hijos de nueve y dos años quedan huérfanos. Según dijeron familiares, la víctima tenía la intención de separarse a causa de las frecuentes y públicas infidelidades del feminicida. Un reclamo de ella por esta conducta recibió el disparo como respuesta cuando ambos, en compañía de un amigo, se dirigían a la casa compartida luego de celebrar por el año nuevo. Entre ambos, la llevaron al Hospital Moscoso Puello, donde la dejaron abandonada. Ocurrió el 2 de enero en el sector en el sector La Zurza , Santo Domingo Norte.
  • Expandir imagenTenía 17 años. Estaba embarazada. La mató de ocho puñaladas su pareja, quien la maltrataba con frecuencia. La joven tenía un hijo de dos años, que el feminicida dejó encerrado en la vivienda junto al cadáver de su madre. Según audios enviados por la víctima a un amigo, a quien pedía ayuda, el feminicida se oponía a que ella viajara a San Pedro de Macorís para asistir al velatorio de su abuela paterna. Vecinos del barrio describen a la adolescente como amable, siempre con su hijo en brazos. Ocurrió el <strong>4 de enero</strong> en el sector Los Peralejos, Distrito Nacional.ELLA SE LLAMABA ISMAILYN MÉNDEZTenía 17 años. Estaba embarazada. La mató de ocho puñaladas su pareja, quien la maltrataba con frecuencia. La joven tenía un hijo de dos años, que el feminicida dejó encerrado en la vivienda junto al cadáver de su madre. Según audios enviados por la víctima a un amigo, a quien pedía ayuda, el feminicida se oponía a que ella viajara a San Pedro de Macorís para asistir al velatorio de su abuela paterna. Vecinos del barrio describen a la adolescente como amable, siempre con su hijo en brazos. Ocurrió el 4 de enero en el sector Los Peralejos, Distrito Nacional.
  • Expandir imagenTenía 24 años. Tenía dos hijas. Apareció ahorcada junto a la cama conyugal, lo que despertó sospechas sobre su pareja. En un vídeo familiar, se ve a la joven, apenas unas horas antes del hallazgo del cadáver, compartir alegremente en el cumpleaños de su padre. El sospechoso de feminicidio fue quien les informó a sus parientes de la muerte de la joven alrededor de las cinco de la mañana. Hasta el momento de escribir esta nota, el hombre no ha sido imputado y el caso continúa en investigación. Ocurrió el <strong>19 de enero </strong>en el sector Gualey, Distrito Nacional.ELLA SE LLAMABA GUADRINA NATUSTenía 24 años. Tenía dos hijas. Apareció ahorcada junto a la cama conyugal, lo que despertó sospechas sobre su pareja. En un vídeo familiar, se ve a la joven, apenas unas horas antes del hallazgo del cadáver, compartir alegremente en el cumpleaños de su padre. El sospechoso de feminicidio fue quien les informó a sus parientes de la muerte de la joven alrededor de las cinco de la mañana. Hasta el momento de escribir esta nota, el hombre no ha sido imputado y el caso continúa en investigación. Ocurrió el 19 de enero en el sector Gualey, Distrito Nacional.
  • Expandir imagenTenía 16 años. La mató a cuchilladas el hombre con quien tenía ocho meses conviviendo. En la noche del día de su crimen, el feminicida se entregó a las autoridades. Preguntado por periodistas complacientes, dijo estar «arrepentido», y se justificó alegando que «a veces uno hace las cosas que llegan de imprevisto, a cualquiera le pasa». De acuerdo con la ley, la convivencia con una menor se tipifica como violación. Ocurrió el <strong>19 de enero</strong> en el sector Los Mélidos, San José de Ocoa.ELLA SE LLAMABA AWILDA ENCARNACIÓNTenía 16 años. La mató a cuchilladas el hombre con quien tenía ocho meses conviviendo. En la noche del día de su crimen, el feminicida se entregó a las autoridades. Preguntado por periodistas complacientes, dijo estar «arrepentido», y se justificó alegando que «a veces uno hace las cosas que llegan de imprevisto, a cualquiera le pasa». De acuerdo con la ley, la convivencia con una menor se tipifica como violación. Ocurrió el 19 de enero en el sector Los Mélidos, San José de Ocoa.
  • Expandir imagenTenía 25 años. Era estudiante de término de Bioanálisis. La mató de un disparo un teniente coronel con quien mantenía una relación sentimental. Viajó de  Azua a la capital para encontrarse con él. El feminicida adujo que el disparo fue accidental, lo que desmintió la autopsia. Al parecer, discutieron en el interior de un vehículo, por lo que antes de ser asesinada la joven llamó a una hermana para pedirle que fuera a buscarla. Ocurrió el <strong>25 de enero</strong> en la avenida Freddy Beras Goico, Parque Mirador Sur, Distrito Nacional.ELLA SE LLAMABA LICAIRIS YALIBES DÍAZ VALENZUELATenía 25 años. Era estudiante de término de Bioanálisis. La mató de un disparo un teniente coronel con quien mantenía una relación sentimental. Viajó de Azua a la capital para encontrarse con él. El feminicida adujo que el disparo fue accidental, lo que desmintió la autopsia. Al parecer, discutieron en el interior de un vehículo, por lo que antes de ser asesinada la joven llamó a una hermana para pedirle que fuera a buscarla. Ocurrió el 25 de enero en la avenida Freddy Beras Goico, Parque Mirador Sur, Distrito Nacional.
  • Expandir imagenTenía 54 años. Se ganaba la vida vendiendo frutas, té, café y otros comestibles en la parada Consuelo-Hato Mayor. La estranguló su expareja, quien tenía una orden de alejamiento por violencia de género. Para cometer el hecho, entró a la casa violentando una ventana.  Ella decidió romper con él cuando supo que había cumplido cinco años de prisión por violencia contra una pareja anterior, pero él insistía en la reconciliación. Tras su crimen, el hombre se suicidó. Ocurrió el<strong> 31 de enero</strong> en el barrio Los Maestros, del municipio de Consuelo, provincia San Pedro de Macorís.ELLA SE LLAMABA SILVIA PÉREZ GARCÍATenía 54 años. Se ganaba la vida vendiendo frutas, té, café y otros comestibles en la parada Consuelo-Hato Mayor. La estranguló su expareja, quien tenía una orden de alejamiento por violencia de género. Para cometer el hecho, entró a la casa violentando una ventana. Ella decidió romper con él cuando supo que había cumplido cinco años de prisión por violencia contra una pareja anterior, pero él insistía en la reconciliación. Tras su crimen, el hombre se suicidó. Ocurrió el 31 de enero en el barrio Los Maestros, del municipio de Consuelo, provincia San Pedro de Macorís.
  • Expandir imagenTenía 21 años. Era estudiante de bachillerato. La mató a puñaladas su pareja, con quien convivía desde que tenía 17 años. El feminicidio ocurrió delante del hijo de ambos de tres años quien, según los familiares, no ha vuelto a hablar desde entonces. El feminicida continúa prófugo. Ocurrió el <strong>31 de enero</strong> en Los Bajos de Haina, San Cristóbal.ELLA SE LLAMABA ERIKA SÁNCHEZTenía 21 años. Era estudiante de bachillerato. La mató a puñaladas su pareja, con quien convivía desde que tenía 17 años. El feminicidio ocurrió delante del hijo de ambos de tres años quien, según los familiares, no ha vuelto a hablar desde entonces. El feminicida continúa prófugo. Ocurrió el 31 de enero en Los Bajos de Haina, San Cristóbal.

Febrero

  • Expandir imagenTenía 63 años. Vendía carbón. Fue encontrada brutalmente golpeada en la cabeza y apuñalada en la espalda. Su cadáver estaba desnudo y, según una hermana, fue violada sexualmente antes de morir. Aunque la policía no ha ofrecido otras informaciones sobre el caso, la comunidad y los familiares presumen que el feminicidio pudo ser cometido por algún individuo consumidor de drogas, de los que pululan por el sector en el que vivía la víctima. Ocurrió el <strong>2 de febrero </strong>el sector Vietnam del municipio de Las Yayas, Azua.ELLA SE LLAMABA CARMEN DILENIA OROZCO ENCARNACIÓNTenía 63 años. Vendía carbón. Fue encontrada brutalmente golpeada en la cabeza y apuñalada en la espalda. Su cadáver estaba desnudo y, según una hermana, fue violada sexualmente antes de morir. Aunque la policía no ha ofrecido otras informaciones sobre el caso, la comunidad y los familiares presumen que el feminicidio pudo ser cometido por algún individuo consumidor de drogas, de los que pululan por el sector en el que vivía la víctima. Ocurrió el 2 de febrero el sector Vietnam del municipio de Las Yayas, Azua.
  • Expandir imagenTenía 20 años. Cursaba una licenciatura en Contabilidad en la  UASD. Sus profesores y compañeros resaltaron su inteligencia y la excelencia de su récord académico. La mató de un balazo su exnovio. El feminicida llegó a la casa paterna de su víctima  con el pretexto de entregarle una computadora. Informado de que la joven aún dormía, pidió pasar al baño, y se dirigió a la habitación de su víctima. Ocurrió el<strong> 8 de febrero</strong> en el sector Los Girasoles, Distrito Nacional.ELLA SE LLAMABA NOEMÍ SUÁREZ MARTETenía 20 años. Cursaba una licenciatura en Contabilidad en la UASD. Sus profesores y compañeros resaltaron su inteligencia y la excelencia de su récord académico. La mató de un balazo su exnovio. El feminicida llegó a la casa paterna de su víctima con el pretexto de entregarle una computadora. Informado de que la joven aún dormía, pidió pasar al baño, y se dirigió a la habitación de su víctima. Ocurrió el 8 de febrero en el sector Los Girasoles, Distrito Nacional.
  • Expandir imagenTenía 28 años. Trabajaba como auxiliar de farmacia en el hospital municipal. La mató a balazos su expareja, quien la sometió a un permanente acoso. Según medios locales, el hombre tenía antecedentes de violencia intrafamiliar y una orden de alejamiento de su víctima. Había sido puesto en libertad dos semanas atrás. El feminicida la sorprendió en su hogar cuando ella regresó de compartir con sus compañeros de trabajo. Marlin fue descrita como trabajadora y servicial.  El feminicida se suicidó. Ocurrió el<strong> 8 de febrero</strong> en el municipio de Partido, Dajabón.ELLA SE LLAMABA MARLIN OSMERY DOMÍNGUEZ ROJASTenía 28 años. Trabajaba como auxiliar de farmacia en el hospital municipal. La mató a balazos su expareja, quien la sometió a un permanente acoso. Según medios locales, el hombre tenía antecedentes de violencia intrafamiliar y una orden de alejamiento de su víctima. Había sido puesto en libertad dos semanas atrás. El feminicida la sorprendió en su hogar cuando ella regresó de compartir con sus compañeros de trabajo. Marlin fue descrita como trabajadora y servicial. El feminicida se suicidó. Ocurrió el 8 de febrero en el municipio de Partido, Dajabón.
  • Expandir imagenTenía 35 años. La mató a machetazos su expareja en el apartamento donde ella residía. El feminicida le amputó ambas manos. Una vecina de la víctima escuchó gritos, por lo que momentos después acudió a donde su amiga, encontrándola muerta. Ocurrió el <strong>16 de febrero </strong>en sector Lotificación Verón, del distrito municipal Verón–Punta Cana, Higüey. ELLA SE LLAMABA VIOLETTE JEAN BAPTISTATenía 35 años. La mató a machetazos su expareja en el apartamento donde ella residía. El feminicida le amputó ambas manos. Una vecina de la víctima escuchó gritos, por lo que momentos después acudió a donde su amiga, encontrándola muerta. Ocurrió el 16 de febrero en sector Lotificación Verón, del distrito municipal Verón–Punta Cana, Higüey.
  • Expandir imagenTenía 22 años. Fue violada por tres hombres, golpeada hasta la muerte y su cadáver dejado en una cisterna. Uno de ellos, considerado autor intelectual del feminicidio, acosaba a la joven con pretensiones sexuales. Varios mensajes por WhatsApp contienen pruebas de ese acoso y de amenazas de muerte. Temerosas por la suerte de la víctima, la madre y una hermana acudieron a la policía para depositar una querella, pero les pidieron regresar al día siguiente. No tuvieron que hacerlo porque la joven mujer ya había sido brutalmente asesinada. Ocurrió el <strong>14 de febrero</strong> en el sector El Capacito, municipio San Antonio de Guerra.ELLA SE LLAMABA REYNALDA CARRASCO ANTOINETenía 22 años. Fue violada por tres hombres, golpeada hasta la muerte y su cadáver dejado en una cisterna. Uno de ellos, considerado autor intelectual del feminicidio, acosaba a la joven con pretensiones sexuales. Varios mensajes por WhatsApp contienen pruebas de ese acoso y de amenazas de muerte. Temerosas por la suerte de la víctima, la madre y una hermana acudieron a la policía para depositar una querella, pero les pidieron regresar al día siguiente. No tuvieron que hacerlo porque la joven mujer ya había sido brutalmente asesinada. Ocurrió el 14 de febrero en el sector El Capacito, municipio San Antonio de Guerra.
  • Expandir imagenTenía 23 años. Murió a consecuencia de las puñaladas que le asestara once días antes su pareja en la casa común. El feminicida alegó que cometió el crimen por haberla encontrado sosteniendo una videoconferencia con otro hombre. Tras decirse «arrepentido», aseguró que su víctima era la mujer que más había amado. El apuñalamiento <strong>ocurrió el 11 de febrero y el deceso, el día 21</strong>  en el batey Santa Rita, del distrito municipal Santa Lucía, El Seibo.ELLA SE LLAMABA DARIANNY LISBETH MERCEDESTenía 23 años. Murió a consecuencia de las puñaladas que le asestara once días antes su pareja en la casa común. El feminicida alegó que cometió el crimen por haberla encontrado sosteniendo una videoconferencia con otro hombre. Tras decirse «arrepentido», aseguró que su víctima era la mujer que más había amado. El apuñalamiento ocurrió el 11 de febrero y el deceso, el día 21 en el batey Santa Rita, del distrito municipal Santa Lucía, El Seibo.
  • Expandir imagenTenía 32 años. Murió a consecuencia de las heridas de bala que le produjo su expareja cuatro días antes. Cuando se entregó a la policía, el feminicida justificó su crimen alegando haber visto a su víctima salir de una cabaña en compañía de su «peor enemigo». Su versión fue recogida por numerosos medios digitales y se volvió viral. La mujer fue víctima de una campaña de desprestigio en las redes. Pese a su estado de gravedad, el hospital permitió a periodistas locales entrevistarla. Ella desmintió que al momento del ataque estuviera en una cabaña, reiteró que estaba separada de su agresor y denunció el constante acoso a que estaba sometida. Calificó la versión del feminicida de malintencionada. La agresión ocurrió el <strong>16 de febrero</strong> y el deceso, el 22 de febrero, en el sector Mamá Tingó, Vista al Valle, San Francisco de Macorís.ELLA SE LLAMABA FIORDALIZA PACA ANTIGUATenía 32 años. Murió a consecuencia de las heridas de bala que le produjo su expareja cuatro días antes. Cuando se entregó a la policía, el feminicida justificó su crimen alegando haber visto a su víctima salir de una cabaña en compañía de su «peor enemigo». Su versión fue recogida por numerosos medios digitales y se volvió viral. La mujer fue víctima de una campaña de desprestigio en las redes. Pese a su estado de gravedad, el hospital permitió a periodistas locales entrevistarla. Ella desmintió que al momento del ataque estuviera en una cabaña, reiteró que estaba separada de su agresor y denunció el constante acoso a que estaba sometida. Calificó la versión del feminicida de malintencionada. La agresión ocurrió el 16 de febrero y el deceso, el 22 de febrero, en el sector Mamá Tingó, Vista al Valle, San Francisco de Macorís.
  • Expandir imagenTenía 52 años. Trabajaba como doméstica. Tenía cuatro hijos. La mató a machetazos su expareja, de quien llevaba dos meses separada tras una relación de cinco años. Según familiares, el feminicida había estado en prisión por un delito no especificado. Al recibir las primeras heridas, trató de encontrar refugio en la casa de una vecina, pero hasta allí la persiguió el feminicida. Residentes en el barrio intentaron lincharlo, siendo impedidos por la policía. Ocurrió el <strong>22 de febrero</strong> en el barrio Primaveral, de Villa Mella, Santo Domingo Norte.ELLA SE LLAMABA ANA LUISA ROSARIO DE LA ROSATenía 52 años. Trabajaba como doméstica. Tenía cuatro hijos. La mató a machetazos su expareja, de quien llevaba dos meses separada tras una relación de cinco años. Según familiares, el feminicida había estado en prisión por un delito no especificado. Al recibir las primeras heridas, trató de encontrar refugio en la casa de una vecina, pero hasta allí la persiguió el feminicida. Residentes en el barrio intentaron lincharlo, siendo impedidos por la policía. Ocurrió el 22 de febrero en el barrio Primaveral, de Villa Mella, Santo Domingo Norte.
  • Expandir imagenTenía 35 años. Trabajaba en el sector servicios en la zona turística de Bávaro. Tenía tres hijos. La mató de varias puñaladas en el cuello su expareja. Su cuerpo en descomposición fue encontrado por la policía varios días después de la fecha presumida de su muerte. El feminicida se suicidó. Ocurrió cerca del 23 de febrero y el hallazgo del cadáver, el <strong>26 de febrero</strong>, en Fruisa, Bávaro.ELLA SE LLAMABA CAROLINE VICTORIA FRÍAS MOTATenía 35 años. Trabajaba en el sector servicios en la zona turística de Bávaro. Tenía tres hijos. La mató de varias puñaladas en el cuello su expareja. Su cuerpo en descomposición fue encontrado por la policía varios días después de la fecha presumida de su muerte. El feminicida se suicidó. Ocurrió cerca del 23 de febrero y el hallazgo del cadáver, el 26 de febrero, en Fruisa, Bávaro.