
Perú ha logrado que su economía siga creciendo pese a la gran volatilidad política que le ha hecho tener ocho presidentes en casi diez años, una situación que según varios analistas ha impedido que en realidad crezca al doble de velocidad, por lo que ven urgente poner fin a esa inestabilidad.
En los últimos dos años, Perú ha crecido al 3 % anual y mantiene esa proyección para 2026 y 2027, tiene una deuda pública equivalente a un 30 % del PIB, y una inflación del 2 %, por debajo del techo marcado, a excepción de marzo último en que los precios se dispararon por una crisis de gas y combustibles.
Como país de recursos naturales, las exportaciones han aprovechado el nuevo ‘boom’ de precios de los metales, al ser el tercer mayor productor mundial de cobre, y las agroexportaciones le han abierto mercados en Asia, Estados Unidos y Europa para alcanzar récords en sus ventas al exterior.
Pero a diferencia del saludable rumbo económico, Perú ha encadenado crisis políticas desde 2016, llegando a tener ocho presidentes, un fallido intento de golpe que significó una condena para Pedro Castillo, y una larga protesta social que dejó 50 muertos en 2023.
¿Cómo sobrevive la economía a tanta inestabilidad?
El economista Elmer Sánchez explica EFE que las bases macroeconómicas del país se construyeron en los años 90, tras una crisis de hiperinflación, cuando «hubo una reforma estructural que permitió que el Banco Central se vuelva autónomo, independiente, pase lo que pase» con el Poder Ejecutivo.
También hubo una reforma fiscal que permitió a Perú tener un 30 % de deuda sobre el producto interno bruto (PIB) y un déficit fiscal de 2 %, con el cual, «ante cualquier recesión, Perú puede ir a emitir bonos a una tasa mucho más baja que el resto».
La economía peruana se ha sostenido en estos años en la inversión procedente del comercio, minería, hidrocarburos y servicios, señala el catedrático de la Universidad de Lima.
A esto, Posada le suma la apertura comercial con más de 22 acuerdos comerciales vigentes, la fortaleza de la exportación con 60 % de ventas en minería metálica, y la inversión privada que representa el 18 % del PIB. «Las empresas peruanas han demostrado una capacidad de adaptación notable, y eso no es trivial», subraya.
Un crecimiento lastrado
Sánchez opina que «justamente ahora que tenemos los términos de intercambio más altos de la historia», el PIB de Perú debería estar creciendo «cerca de 5 % a 6 %». «Eso no se ve porque la inestabilidad sí está afectando y la inseguridad ciudadana (también)», señala.
El economista confía en que el siguiente presidente pueda completar los cinco años de periodo, pues esa «predictibilidad» permitirá desarrollar políticas públicas de corto y largo plazo.
No obstante, Posada señala que la inseguridad ciudadana, desatada por la criminalidad, ya está generando «sobrecostos operativos reales», especialmente en las medianas y pequeñas empresas (mypes), y la inestabilidad política «erosiona la confianza y pospone decisiones de inversión» que Perú necesita urgentemente.
«Perú puede seguir creciendo con estos lastres, pero no puede crecer todo lo que debería mientras los cargue», concluye.
Para el próximo 12 de abril han sido convocados más de 27 millones de peruanos para elegir al nuevo presidente o presidenta para el período 2026-2031, además de 60 senadores, 130 diputados y cinco representantes para el Parlamento Andino. EFE
