
La temporada 2026 de ballenas jorobadas en la Bahía de Samaná ha dejado al descubierto una serie de incidentes que van desde ballenatos heridos hasta prácticas no autorizadas en el agua y el aire, reabriendo el debate sobre la efectividad del control en el principal santuario marino de la República Dominicana.
Durante la presente temporada, múltiples registros documentan lesiones en ballenatos con patrones distintos que sugieren diferentes tipos de interacción con actividades humanas.
El operador Whale Samaná ha publicado en sus cuentas de Facebook varios de estos casos. En uno de ellos, reportado el 20 de marzo, una cría presenta cortes lineales paralelos en la parte superior del cuerpo, un patrón consistente con el contacto con hélices de embarcaciones.
Días antes, el 11 de marzo, el mismo operador documentó otro ballenato con marcas irregulares en la zona caudal, compatibles con enmallamiento o fricción prolongada con cuerdas o redes de pesca.
A estos registros se suma un seguimiento independiente en campo que permite observar la evolución de uno de los casos. El 17 de marzo, una cría fue registrada sin signos visibles de lesiones, junto a su madre, identificada por la forma particular de su aleta dorsal.
