Una noche de pánico y dolor marcó a una familia del sector Yogo Yogo, en San Gregorio de Nigua, provincia San Cristóbal, donde un ataque a tiros dejó a una mujer herida y a su padrastro muerto.

«Vine a matartevine a matarte«. Esas fueron las palabras que, según la madre de la joven herida, pronunció Eddy Ariel Díaz González, alias «Jukiao», al irrumpir de manera violenta y armado en su vivienda.

Sin imaginar que su vida cambiaría para siempre, Altagracia Josefina Mancebo Sánchez, de 22 años, se encontraba la noche del sábado 21 de marzo sentada en la galería de la casa de su progenitora, a donde se mudó tras separarse de su agresor, con quien procreó una niña que ahora tiene 11 meses.

De acuerdo con el relato, al percatarse de la presencia de Díaz González, ambas corrieron hacia una habitación donde dormía Odelin Osme, el padrastro de Altagracia, en un intento desesperado por resguardarse. Sin embargo, el hombre las alcanzó y abrió fuego dentro del cuarto.

Altagracia fue impactada en el codo, con un disparo que le rozó el seno. Osme, recibió impactos de balas que le perforaron órganos vitales. Aunque intentó aferrarse a la vida, no lo logró. En medio del caos, la madre consiguió esconderse detrás de un mueble, desde donde presenció todo sin poder intervenir.

«La niña estaba en un corral y él disparaba a la gente… matando a la gente», relató entre lágrimas Isa Yris Sánchez Melo, madre de Altagracia.

Isa Yris relató el terror vivido esa noche fatídica. Presenció el horror de ver a su hija y a su pareja heridos.

«La vi desangrándose. Después vi a mi esposo herido… era un hombre bueno, atento, que me ayudó a criar mis hijos. Dios tenga misericordia de él», añadió.

A partir de ese momento, el temor no acabó. A la pérdida de su pareja, con quien compartió 21 años, se suma la angustia constante de una madre que teme por la vida de su hija, aún vulnerable por la herida, y también por la suya.

La incertidumbre aumenta con cada hora que pasa, debido a que el agresor continúa prófugo.