
El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), Rafael Evaristo Santos Badía, anunció que velará por que todo estudiante que reciba una beca financiada por el Estado dominicano regrese al país para servir durante un período determinado o, de lo contrario, que reembolse los recursos públicos invertidos en su formación, tal y como lo establece el contrato que firman los beneficiados.
El funcionario explicó que la disposición se aplica a la modalidad de becas internacionales y forma parte de un esquema orientado a garantizar que la inversión estatal en educación superior se traduzca en beneficios directos para el desarrollo nacional.
Santos Badía sostuvo que, en lo adelante, las becas estarán estrictamente vinculadas a las necesidades estratégicas de la República Dominicana, priorizando la formación en áreas como semiconductores, inteligencia artificial, ingeniería de minas, ingeniería agropecuaria e investigación científica avanzada.
Indicó que algunos programas actuales ya habían sido estructurados bajo lineamientos previos, pero aseguró que, hacia el futuro, las convocatorias responderán exclusivamente a las demandas de capital humano del país.
Educación vinculada al crecimiento económico
El ministro afirmó que el sistema educativo debe abrirse a la economía y planificarse en función de los empleos que se generarán en los distintos sectores productivos y municipios del país.
Explicó que el objetivo es preparar los recursos humanos necesarios para impulsar el crecimiento nacional y contribuir a duplicar el tamaño de la economía hacia el año 2036, en consonancia con la visión planteada por el presidente Luis Abinader.
En ese sentido, señaló que la República Dominicana debe prepararse para ser beneficiaria y no víctima de la quinta revolución industrial.
Diagnóstico crítico del sistema educativo
Durante sus declaraciones, Santos Badía aseguró que la educación dominicana «está atrapada en el siglo XIX«, al considerar que, pese a las cuantiosas inversiones realizadas en los últimos años, los resultados no han sido los esperados.
Indicó que persisten debilidades significativas en comprensión lectora, matemáticas y formación integral, a pesar de que los estudiantes cuentan con desayuno y almuerzo escolar, libros de texto, uniformes y transporte.
«Hemos invertido miles de millones de pesos y la educación no progresa como debería», expresó, al insistir en la necesidad de un cambio profundo y estructural.
Reforma educativa como compromiso patriótico
Ante ese panorama, el titular del Mescyt afirmó que la transformación educativa que requiere el país no debe asumirse como un objetivo exclusivo del gobierno, sino como un compromiso patriótico que involucre a todos los sectores de la sociedad.
Explicó que su misión está alineada con los planteamientos del presidente Abinader en su rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, donde se estableció la necesidad de reformar la escuela dominicana para proyectarla hacia los próximos 50 años.
Santos Badía indicó que el proceso debe ser concertado con universidades, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), empresarios, estudiantes, iglesias, expertos en educación y medios de comunicación.
Reforma legislativa y curricular
El ministro planteó además impulsar una reforma legislativa que fortalezca la estructura institucional del sistema educativo y promueva una mayor articulación entre los distintos subsistemas formativos.
Asimismo, propuso una reforma curricular que simplifique contenidos, conecte los saberes desde el nivel inicial hasta el superior y fortalezca áreas fundamentales como la lectoescritura y las matemáticas.
Entre las medidas contempladas figura la implementación de un Marco Nacional de Cualificaciones que permita la convalidación de asignaturas entre niveles técnicos y universitarios, evitando la repetición innecesaria de materias.
Seguimiento desde la primera infancia
Finalmente, el funcionario planteó la necesidad de articular el sistema educativo desde los 45 días de nacido hasta los 21 años, con el objetivo de orientar adecuadamente la trayectoria formativa de cada ciudadano y establecer mecanismos de reinserción para quienes abandonen los estudios.
Santos Badía reiteró que la transformación que propone implica «voltear el sistema para ponerlo al derecho» y garantizar que cada joven dominicano pueda vivir dignamente de lo aprendido.
