La emisión de la nueva licencia de conducir comenzará el día 2 de marzo con mejoras en los elementos de seguridad del documento, pero poco énfasis en la calidad del examen de conducir.

El director del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Milton Morrison, ha explicado que el nuevo esquema incorporará un modelo híbrido de evaluación que combinará simuladores con pruebas en vehículos físicos, pero no ha precisado el impacto que tendrá en la efectividad de las evaluaciones. 

Este aspecto tiene una especial importancia en el contexto dominicano, donde se registra una tasa de mortalidad por accidentes de tránsito de 67.23 fallecidos por cada 100,000 habitantes, una de las más altas de la región. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2025 murieron 1,994 personas en la carretera. 

En ese contexto, el proceso para obtener la licencia suele percibirse como un requisito administrativo más que como una evaluación rigurosa del dominio del volante y del conocimiento de las normas de tránsito.

Prueba teórica

El examen teórico consiste en un cuestionario de 20 preguntas y registra una aprobación del 83 %, de acuerdo con estadísticas oficiales del Intrant, un porcentaje que despierta dudas sobre la capacidad de la prueba para medir conocimientos esenciales de seguridad vial.

Las breves evaluaciones presenciales que se realizaban anteriormente fueron sustituidas por simuladores computarizados en el 2019. Aunque el Intrant ha defendido este modelo como una modernización del sistema, usuarios consultados reportan que la experiencia en estos aparatos es muy diferente a la conducción real.

Arleen Hernández, quien obtuvo recientemente su licencia describió el simulador como «muy sensible», lo que, según dijo, dificulta mantener el control cuando se superan los 50 kilómetros por hora en el sistema. 

En el caso de las motocicletas automáticas o pasolas, la prueba se realiza sobre un equipo fijo montado en una plataforma, cuyo timón debe girarse completamente hacia uno de los lados para que la computadora registre el movimiento, una dinámica que también difiere de la experiencia real de conducción y no permite medir si el conductor es capaz de mantener el equilibrio elemental de su vehículo.

El diputado Tobías Crespo, uno de los redactores de la ley de tránsito (63-17), no está de acuerdo en que se confíe totalmente el examen de manejo práctico a una computadora. «Entiendo que el simulador puede ser una herramienta complementaria para el examen teórico y previo al examen práctico, pero no puede sustituir el examen práctico real. Por ende, al aspirante a conducir hay que someterlo a las mismas condiciones que se somete en la calle, en la vía», afirma. 

Considera que pagarle a la compañía emisora del carné por cada plástico que produce es un aliciente para que sean poco exigentes.  «Mientras más plástico tiren, más dinero cobran, y eso va en contra de la rigurosidad de la licencia», indica. 

  • Crespo compara el referente de países como Colombia, donde se aplican pruebas prácticas obligatorias tanto en pista cerrada como en calles abiertas al tránsito, bajo supervisión directa, lo que permite evaluar destrezas en situaciones reales.

El congresista de la Fuerza del Pueblo hace la salvedad de que mayor rigurosidad no significa poner trabas para que la gente soborne a los instructores. Asegura que esta era una práctica común que se redujo durante su gestión.