os letreros verticales de sus tiendas eran, hasta noviembre del 2003, el símbolo más distintivo de la vía. Este elemento, unido a la afluencia de personas que transitaban en vehículo o a pie, como compradores o como transeúntes, le indicaban a quien estuviera en la zona que había llegado al principal punto comercial de la República Dominicana: la avenida Duarte

El poco desarrollo económico que tenía el país entre las décadas de 1960 y la de 1970, hizo que «la Duarte«, como es conocida popularmente, se convirtiera en el epicentro de la venta de telas y calzados para el resto de las provincias, un dominio comercial que, aunque cambió en los últimos tiempos, sus vinculados afirman que sigue siendo preponderante.

Es precisamente en la década de 1970 donde inicia el despegue comercial de esa vía citadina, de acuerdo con comerciantes entrevistados.

Inaugurada el 3 de mayo de 1936, bajo el nombre de José Trujillo Valdez, la avenida ha tenido múltiples transformaciones en su historia. Los cambios de época también han obligado a los propietarios de tiendas ubicadas a ambos lados de la vía capitalina a modificar su modelo de negocio para continuar operando.

Los comerciantes del área, agrupados en la Asociación de Comercios de la Avenida Duarte (Asoduarte), admiten que las tiendas que quedan en la zona han tenido que evolucionar, diversificando los artículos que venden.

«Yo lo que vendía era tela. Hoy en día la tela se vende, pero no como antes, que todo (las piezas de vestir) tenía que hacerse. Ya nosotros vendemos ropa hecha«, explica José Luis García, tesorero de Asoduarte y propietario de Almacenes La Paloma, negocio que abrió en mayo de 1974.

Aunque es tajante en afirmar que la Duarte no ha caído en términos comerciales, destacando el elevado movimiento de personas en épocas especiales, como escolares, San Valentín, el Día de las Madres y el de Reyes, entre otros, reconoce que la diversificación comercial que vive el país hizo que la ciudad ya no sea un centro para compras.   

«Antes el centro (del comercio) era la ciudad porque en los campos no había tiendas. Toda la gente del interior debía trasladarse a la ciudad a comprar. No es como hoy en día, que hay tiendas o centros comerciales el cualquier lugar», señala García.

El presidente de la asociación, Robert Fernández, concuerda con el tesorero del gremio, indicando que tiendas emblemáticas de la avenida tuvieron que expandir sus operaciones a otros lugares como mecanismo de acercar sus negocios a las familias.

«Crecieron muchos centros comerciales, muchas tiendas salieron y la Duarte ha seguido. El que busca lo que sea, en la Duarte lo va a conseguir, más económico que en cualquier otro lado», resalta Fernández, también ejecutivo de Garrido, sobre el impacto de esa arteria.

Cierre de tiendas

Pese a que tiendas emblemáticas de la avenida Duarte continúan en operación, otras dejaron de operar. Tanto Fernández como García apuntan al cambio generacional de los propietarios de esos establecimientos y a la diversificación de las inversiones como la causa de la desaparición.

  • «Hay tiendas que hicieron su capital en la primera y segunda generación y quizá una tercera entiende que ese no es el negocio que quisieran y sencillamente diversifican. Nosotros sabemos de mucha gente que eran tienderas y que hoy están haciendo negocios, pero fuera de la Duarte. Eso puede ser de las cosas que yo entiendo que han afectado», precisa el titular de Asoduarte.

Almacenes Jerusalén y Merengue, La Isla, El Canal, entre otras, forman parte de las tiendas que cerraron o mudaron sus locales de la avenida. La entidad ha sentido la pérdida de asociados, pues de llegar a tener una matrícula de 96 integrantes, actualmente quedan 24, entre tiendas e hipermercados.

Reportes de periódicos establecen que la llegada de los primeros negocios sucedió en la década de 1950, con la llega de Calzado Lama. Luego se instalaron otros, como la Gran Vía, inaugurada en 1960.

Problemáticas

Los miembros de la Asociación de Comercios de la Avenida Duarte citan cinco de los principales problemas que enfrentan: las pacas, las ventas por internet, el conflicto interno en Haití, el comercio irregular y el transporte.

Sobre las pacas y las compras por internet, los ejecutivos de Asoduarte critican que compiten en desventaja, debido a que, en el caso de las últimas no tributan y las primeras pagan un monto inferior al de las tiendas formales.