
El recuerdo de lo ocurrido en 2014 todavía estremece a los residentes de esta comunidad rural. A casi 12 años del brutal ataque contra Rosa María Peralta, familiares y vecinos aseguran que la figura de Nazario Mercedes sigue siendo sinónimo de terror en el sector Hato Viejo, del municipio Maimón, provincia Monseñor Nouel, incluso tras su reciente condena a 30 años de prisión por otro crimen.
Un equipo de Diario Libre se trasladó a Hato Viejo para recoger testimonios.
La vivienda donde ocurrió el hecho ya no existe. Sin embargo, el entorno conserva la memoria de aquella madrugada en la que Rosa María fue atacada con un martillo y múltiples puñaladas, dejada por muerta y posteriormente rescatada por terceros.
La mujer sobrevivió. Tiempo después se mudó de la comunidad y actualmente reside en la provincia La Altagracia, según contaron familiares.
«Tenían que haberle cantado más años»
Rosany Paniagua, prima de la sobreviviente, considera que la condena impuesta recientemente resulta insuficiente.
«Tenían que haberle cantado más años. Aunque ella se salvó, él mató a más jóvenes. Fueron muchas puñaladas, como 40 o más. Ella siguió su vida porque se salvó gracias a Dios», expresó.
Indicó que la relación entre la víctima y el agresor era reservada. «Él la conoció y la encariñó como él sabía hacer. No sé si fue que ella no quería seguir con él y por eso le hizo eso», afirmó.
Una comunidad que no volvió a dormir igual
Francisca Reynoso, tía de Rosa María, recordó que nadie en la familia sabía del vínculo con el agresor.
«Eso era un secreto. Aquí nadie sabía que ella andaba con ese hombre», sostuvo.
Relató que la escena fue impactante. «Era ella que ni se conocía de las puñaladas que ese hombre le había dado. Hasta martillazos le metió. Aquí todo el mundo se puso malo. Tuvieron que poner un vigilante por más de un mes porque nadie dormía», narró.
