La Biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), considerada en su fase inaugural como una de las más modernas y tecnológicas del país, enfrenta hoy un marcado deterioro que limita su funcionamiento como espacio de investigación y estudio.

Computadoras desconectadasfalta de internet y señales de visible humedad son algunos de los puntos que resaltan apenas entrar a las áreas de consulta.

Aunque los equipos están en los mostradores, una cinta amarilla con la leyenda «precaución» restringe el acceso a las computadoras, escenario que se repite en los niveles dos, tres y cuatro del edificio. Solo del lado derecho del piso dos, se observan dos PC donde se puede buscar en el catálogo del Sistema de Información y Bibliotecas (SIBI).

Las condiciones sanitarias también evidencian deficiencias. En los baños, algunos inodoros tienen tapa en el asiento, otros no. El papel de baño brilla por su ausencia en todos los pisos, aunque el agua siempre está disponible en los lavamanos.

En el cuartito de depósito del cuarto nivel, donde se guardan los artículos de limpieza, el desagüe está tapado y un agua negra cubre la pileta donde está la toma de agua para las cubetas.

De los tres ascensores, dos están fuera de servicio y el que funciona denota falta de aseo.

En el segundo y tercer nivel, el aire central funciona muy bien. Todo cambia al subir al cuarto piso donde el fuerte olor a humedad da la bienvenida y el calor impera, excepto en el área de tesis, donde sí se siente fresco.

Testimonios

Los estudiantes coinciden en que la biblioteca ya no ofrece las mismas condiciones que antes.

«Cuando entro es por el aire acondicionado o para hacer una tarea, pero tengo que usar el internet de mi celular o comprar un paquetico, es raro ver a un estudiante con un libro de esos en la mano», dijo una joven identificada como Lady sobre el servicio de préstamo de libros.

«Yo vine a usar la biblioteca más por la tesis, para investigar algunos temas. Era el espacio más limpio y tranquilo de toda la universidad», confesó Elizabeth, estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales».

«Si arreglaran el internet vendría a cada rato. A sinceridad, eso es lo que más se usa. Uno usa los libros ya cuando se cansa de buscar y no halla la respuesta«, comentó otra alumna.