Tras 25 años, Mercatodo ha decidido cerrar los supermercados y centrarse en su división de distribución

El cierre de la sucursal de la Av. Lincoln del Supermercado La Cadena culmina un trayecto de 25 años en el que se abrieron nueve sucursales, un modélico centro de distribución, se innovó con estrategias comerciales inéditas en ese momento y se inició prácticamente al mismo tiempo, una línea de negocio de representación de marcas. Y es esta rama del grupo Mercatodo el negocio que ha terminado por imponerse.
—¿Cuándo decidieron el cierre de La Cadena?
Primero, la empresa no ha cerrado. La empresa sigue siendo la misma y la entrega de mercancía en el país entero sigue todos los días. Han cerrado los supermercados. Nosotros nunca hemos puesto ninguna parte de la empresa en venta. Se nos han acercado, nos han hecho propuestas y fuimos evaluándolas y de acuerdo a las circunstancias, fuimos decidiendo. Recibimos ofertas nacionales e internacionales que nos interesaron, pero quisimos dar prioridad en la asignación de las propiedades a nuestros clientes de la distribuidora y que sabíamos que atenderían bien a los clientes.
—En el caso de los sucesivos cierres de sucursales…
Las primeras, la de la avenida Sarasota y la de la San Vicente Paúl fueron vendidas cuando recibimos una propuesta del grupo CCN. Posteriormente se nos acercó Carrefour. Estuvieron cerca de un año y medio negociando para comprar los dos más pequeños, en la Av. Correa y Cidrón y el de la calle Cervantes. Posteriormente y negociando otra propiedad con CCN, surge la posibilidad de venderles la sucursal de la Núñez de Cáceres. Pero antes, lo primero de todo, fue un terreno al Supermercado Bravo. Y finalmente los ejecutivos de Sanut se interesaron por el local de un supermercado de la zona oriental.
—¿El de la Avenida Lincoln se ha vendido?
No, no está en venta, aunque el supermercado sí ha cerrado. No lo ha comprado nadie. Pero estamos conscientes de que es un terreno que gana valor y que es importante ponerlo a producir. Pero sin urgencia. Más bien, si nos podemos poner de acuerdo para manejarla de otra manera, la manzana entera con otro proyecto, estudiaremos las posibilidades.
—¿Qué los llevó a vender una a una las sucursales?
Cuando nosotros comenzamos con Mercatodo, –La Cadena es el nombre comercial de los supermercados-, empezamos a traer marcas que no había en el país. Y esas marcas han tenido mucho éxito, nos dio mucho trabajo colocarlas en los otros supermercados de la competencia, pero las fuimos metiendo. Había que alcanzar, para ser distribuidor exclusivo, unos volúmenes que nosotros con nuestros nueve supermercados no podíamos llenar. Sin darnos cuenta, marcas que empezaron con unas cajitas hoy tienen una importante participación de mercado, aunque los consumidores no saben que son de Mercatodo porque hemos sido siempre muy privados en nuestro trabajo. Puede decirse que ya no tenemos supermercados, pero que estamos en todos los demás.
—¿Deciden entonces volcarse en la representación?
Fuimos viendo que esa parte de Mercatodo se iba incrementando. Decidimos, que en el negocio del detalle, como en todos los negocios, o continúas al cien por cien o te retiras.
—Habían llegado a tener una buena cuota de mercado.
Sí, y llegamos a tener más de dos mil empleados y nueve sucursales. Además de ser pioneros en el primer programa de cliente frecuente y tener una revista, El Super, que fue la de mayor circulación en el país. Muchos nos recuerdan las promociones del Mes Histórico, en febrero, que abrió también la puerta a otras estrategias comerciales de la competencia. ¡25 años de trayectoria implican mucho trabajo y mucho esfuerzo por hacer las cosas bien! Nos sentimos muy agradecidos de los clientes, proveedores y colaboradores que nos han acompañado en este tiempo.
—¿Qué va a pasar con el centro de distribución de la entrada de los Alcarrizos?
Lo mantenemos, por supuesto. Ahí es donde se trabaja la distribución de nuestras líneas. Invertimos mucho capital y tiempo, con programas de despacho y almacenamiento propios. Al principio tuvimos con un año con muchos problemas de abastecimiento en los supermercados hasta que se afinaron los programas. Teníamos la mercancía en el centro de distribución y no podíamos despacharla a nuestros propios supermercados por diferencias con la codificación. Y sufrimos mucho, los supermercados sufrieron mucho.
—¿La panadería se mantiene?
Por supuesto, es una panadería que distribuye productos por todo el país. Está en el mismo terreno del centro de distribución. Ahí se construyó una nave de más de ocho mil metros y la propiedad es una manzana que tiene veinticinco mil metros. Hay muchas posibilidades de expansión… Yo diría que no hay ninguna panadería en el país que reúna las condiciones de la nuestra. La trajimos de Austria y es completamente automatizada.
¿Cómo se siente con el cierre de La Cadena?
Yo diría que me siento bien. Porque, como te dije antes, o vamos hacia arriba o vamos hacia abajo. Para mantener los supermercados y ponerlos a la altura como están otros de la competencia había que hacerles una inversión muy fuerte. Y como el empuje que venía atrás, realmente se estaba inclinando a la distribución, pues yo feliz. Estoy bien, como sabes voy a cumplir 78 años…
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