La tecnología Hawk-Eye y un aumento de 7 a 10 cámaras mejoran el proceso

Nathanael Pérez Neró

«Ya cuando el dirigente pide la jugada en el Centro de Revisión no hay que darle para atrás a cada toma. El sistema sugiere el ángulo más claro, con una mayor resolución de captura de imagen», dice Sánchez. «Las capturas para fines de replay se toman en el formato 1080 P progresivo».

La Lidom disputa su séptimo torneo con repetición de jugadas, una que comenzó en el torneo 2018-2019.

Otra novedad es la implementación del uso de sistemas de comunicación «IP over ethernet» que mantiene conectados de manera directa el Centro de Revisión con los diferentes estadios y esto ha mejorado la comunicación Centro- Móviles –Centro.

Desde el Centro

Mientras el torneo otoño-invernal disputa la última semana de la serie regular y se reducen las opciones, el público pone más atención a cada jugada.

Desde una oficina en el estadio Quisqueya se siguen los otros partidos de la jornada. Cuando el árbitro recibe el pedido del dirigente, los jueces llaman al centro, pero ya allí han comenzado a trabajar varios segundos antes.

Tres monitores de 54 pulgadas, cada uno interconectado con las tres regiones donde se juega el campeonato (más otros cuatro que proyectan hasta 12 tomas, cada uno), reposan en el Centro de Revisión, un espacio de unos 25 metros de largo y 10 de ancho, al que solo acceden los árbitros programados para supervisar cada partido y el técnico que brinda soporte.

Santo Castillo fue llevado desde el terreno a la oficina para fungir como uno de los supervisores. El equipo, integrado por árbitros de la Lidom, amplía cada toma antes de tomar la decisión, una que, para cambiarla, tiene que estar muy clara.

«Tenemos mucho mejor visión con la jugada, al tener más cámaras podemos pedir diferentes tomas, que es lo que nos lleva a tomar la decisión más rápido», dice Castillo, que extraña «un poquito» el terreno luego de arbitrar por más de 20 años en el torneo.Berkman Mejía, quien arbitrara por casi tres décadas, también ha trasladado sus conocimientos del terreno al área del videoarbitraje.

«No es complicado, pero hay jugadas que no tienen clara definición, no podemos cantar lo que no vemos. Tenemos que decidir aquí lo que está mirando todo el mundo en la televisión. Si no hay clara definición, tenemos que mantenerla como la cantó el árbitro», dice Mejía. 

Una experiencia que sí este mocano extraña es el calor del terreno con las llamadas de las jugadas.

«¿Qué si el árbitro siente la adrenalina del juego? Claro que sí… mucha, algunas jugadas te llevan a aumentar la adrenalina, porque uno trata siempre de darle más énfasis a ese tipo de jugada cuando son bastante cerrada», dijo Mejía.