Luego de dar entrenamiento gratis en el Parque Mirador Sur y cumplir un horario aunque no fuera un “alma”, este joven desarrolló una plataforma inspirado en la frase: “Si Maoma no va a la montaña, la montaña va a Maoma”. Le costó grandes sacrificios, decepciones e impotencia, pero no tiró la toalla. Los valores que aprendió de su madre lo mantuvieron firme.

Marta QuélizSanto Domingo, RD07/10/2024 00:00 | Actualizado a 07/10/2024 00:00

Trabajar en un medio de comunicación, no importa el área, al parecer despierta ese sentido periodístico que te dice: “Ahí hay noticia”. Eso le pasó a Eridania Sánchez, quien lleva muchos años laborando en LISTÍN DIARIO, cuando supo que hay un joven que se “muda” a tu casa con su gimnasio móvil para llevarle bienestar a las personas.  

Tan alejada de la Redacción está que, tuvo que presentarse cuando escribió para dar la buena nueva. “Le escribe Eridaria, yo trabajo aquí en el Listín, Jennifer me dijo que la contactara para hablarle de este tema a ver si le interesa”. Esta última también labora en este medio y ha aprendido a canalizar este tipo de inquietudes. La respuesta fue un sí y hoy se cuenta la historia de Reymond Castaing Berigüete.

Él es arquitecto de profesión, pero su pasión por los deportes lo llevó a diseñar otro plan para su vida y para quienes gusten llevar un estilo de vida saludable. “No me he despegado de esa carrera que estudié y que siempre me ha gustado. De hecho, hay herramientas, recursos que me han ayudado a complementar lo que hago. Como entreno en las casas de los clientes, trato de colocar los equipos tomando en cuenta directrices arquitectónicas que permitan que todo fluya mejor”. Lo explica con las manos para que se entienda mejor. 

Prácticamente, lo dejó todo por nada, pudieran decir algunos si lo escuchan contar cómo se dedicó a dar entrenamiento gratis en el Parque Mirador Sur y dondequiera que le fuera posible. “Cuando decidí dedicarme a esto, lo único que se me ocurrió fue ayudar a la gente a que entrenara, que se pusiera en forma, no por apariencia, sino por salud. Teníamos un horario establecido. Primero iban seis, luego como 13 y fue creciendo la comunidad”. Tan en serio se lo tomó que, puntual siempre estuvo ahí, no importaba que nadie llegara a la cita. Se nota que los valores que le enseñó su madre Minerva, no están perdidos.

La disciplina es una de sus virtudes. “No me importaba que no fueran, yo siempre fui. Me quedaba y cumplía el horario establecido. No niego que no me hacía sentir bien que la gente no asistiera, pero yo cumplía sin importar la lluvia, el sol o lo que fuera, porque tenía ese compromiso y debía ser responsable”. Al decirlo sus ojos reflejan lo satisfecho que se siente del deber cumplido.

Con el tiempo y sin trabajo, el dueño de esta historia, decide cobrar una mínima suma a quienes asistían en búsqueda de entrenamiento. Todos estuvieron de acuerdo, porque ya sabían que él se dedicaba a esta práctica sin remuneración aun teniendo compromisos económicos que saldar.

La brillante idea

Un día, el ingenio asalta su mente y se le ocurre crear una plataforma que, en sentido figutado pudiera ser: “si no puedes ir al gimnasio, el gimnasio va a ti”. Junto a su esposa Rosa Carolina, preparó la propuesta con esquemas viables, con los resultados que podrían obtenerse en términos de acogida y beneficios para las personas.

“Visitamos a varias empresas y particulares, y a todos les encantaba, pero nadie mostraba interés en asociarse conmigo”. Esto aumentaba su impotencia por no tener los fondos para concretar su sueño. Sin embargo, nunca se dio por vencido. Continuaba su búsqueda de respaldo hasta que una persona que él ayuda con el enteramiento, y a la que le preguntó si conocía a alguien que le apoyara, le dijo: “Sí, yo soy ese socio, yo invertiré en él”. De eso hace algunos como seis años y hoy día ‘Yoentreno’ es un proyecto de “peso pesado”.

A estas alturas tienen cerca de 85 clientes privados, más los grupos, un colegio, y en carpeta, un banco y un club. Con tres guaguas equipadas con las máquinas necesarias, se dirigen a las locaciones escogidas por las personas y, ahí ofrecen un servicio que no busca que la gente se ponga en forma, sino a tono con una vida saludable y un bienestar que perdure en el tiempo.

“Nuestra mayor ganancia es la satisfacción de las personas”