La República Dominicana anunció el liderazgo, junto a Bélgica, de la lucha contra drogas sintéticas

Álvaro de Araoz

Las drogas sintéticas, provenientes de la manipulación de productos químicos, representan uno de los problemas más graves del mundo, en lo que respecta al consumo de sustancias ilícitas.

El informe Global Smart Update de la Oficina de las Naciones Unidas (ONU) contra la Droga y el Delito establece que, en 2023 los estimulantes de tipo anfetamínico son las drogas que más se consumen a nivel mundial, después del cannabis y los opioides, superando a menudo a la heroína y cocaína.

«El continuo crecimiento del mercado de nuevas sustancias psicoactivas (NSP) ha pasado a ser una cuestión apremiante en la esfera política y motivo de preocupación a nivel internacional» explicó la ONU. Ahora, junto con Bélgica, la República Dominicana liderará la Coalición Global para las Amenazas de las Drogas Sintéticas.

¿Qué son?

Se les da el nombre de «drogas sintéticas» a aquellas que provienen de la manipulación de productos químicos. Pueden ser originados artificialmente o a partir de un medicamento. Estas sustancias provocan efectos directos al sistema nervioso, desde inhibir el dolor, alterar el estado anímico e incluso cambiar las percepciones.

Estas drogas sintéticas fueron creadas por las farmacéuticas por sus principios activos, pero luego fueron retiradas por sus efectos nocivos. Ahora, han sido rescatadas y distribuidas a nivel mundial en forma de cápsulas, polvos, líquidos y comprimidos para su consumo.

El Centro Clínico de Adicciones en España asegura que «muchas de las drogas sintéticas se venden como drogas de diseño para que resulten atractivas a los jóvenes«. Incluso, explican que las sustancias son sintetizadas, teniendo presente la legalidad vigente y alterando la composición original del fármaco para evitar la ilegalidad.

«A medida que las autoridades actualizan sus bases de datos sobre las nuevas drogas en el mercado y las clasifican como ilegales, las personas que las producen cambian su receta para poder seguir con su negocio ilegal», confesó el centro clínico.

¿Cómo se venden?

Los fabricantes las venden en tiendas y por internet, aún poniendo la etiqueta «no para consumo humano». Las disfrazan de fertilizantes, sales de baño, inciensos de hierbas, etc. Así, consiguen esquivar a las autoridades y evitar problemas.

Efectos

Desde la clínica española explican que son varios los efectos que produce, pero, su mayor peligro reside en «el desconocimiento de su composición, ya que normalmente se utilizan productos químicos dudosos», volviéndolas sustancias potencialmente peligrosas.