Socorro Liranzo Castillo es una madre que padece fibrosis pulmonar intersticial. Es dependiente de oxígeno y por ello su familia de muy escasos recursos tiene que hacer de tripa corazón para conseguir 100 y 200 mil pesos mensuales para poder mantenerla con vida.

Santo Domingo, RD26/08/2024 00:00 | Actualizado a 26/08/2024 07:12
Escuchar el clamor desesperado de Socorro Liranzo Castillo, mejor conocida por sus allegados, como Albanelis, quiebra hasta al más apático de los mortales. Padece de fibrosis pulmonar intersticial, una enfermedad que afecta su sistema respiratorio y que compromete a sus dos pulmones.
Antes de seguir, es importante decir que esta enfermedad es el nombre de un grupo de afecciones que causan inflamación o cicatrización de los pulmones. La de ella está muy avanzada y eso la hace ser dependiente de oxígeno. Ella luce cansada, desmejorada y desanimada, pero con ganas al menos, de disponer de los recursos necesarios para adquirir un concentrador de oxígeno que evite el gran gasto diario que tienen con los tanques.
Para poder ayudar a su mamá a que disponga de esta respiración artificial, sus tres hijas Arlenis, Yuneli y Yicaury, y su esposo Pedro Juan Peralta deben buscar mensualmente entre 100,000 y 200,000 pesos cuando apenas consiguen para comer.
La familia de Albanelys no se ha detenido a lamentarse por la falta de recursos que tienen. Han concentrado todos sus esfuerzos en buscar dinero “donde se meta”, claro, siempre de forma honesta. No les ha dado vergüenza pedir ayuda, aunque la recibida por buenos samaritanos que se conduelen de esta situación, no ha sido suficiente. “Son muchos gastos los que tenemos con mami en estas condiciones”.
Saben lo delicada que es esta enfermedad, y lo único que quieren es que las autoridades y particulares les ayuden a darle una buena calidad de vida a su mamá en esta etapa tan crucial de su estado. “A mí también me atormenta saber que hay que buscar tanto dinero para mi salud”. Eso lo dice la propia protagonista de esta historia, a la que “no le sirve ninguno de sus pulmones”.Han tocado varias puertas en búsqueda de ayuda, pero hasta ahora, sólo algunas personas, a veces sin poder, son las que aportan hasta 100 pesos para comprar el oxígeno y el tratamiento que necesita llevar esta mujer a la que la enfermedad la tiene atada a un tanque de oxígeno.
Una hija está dispuesta a donarle un pulmón
¿Cuál es la opción médica que puede salvarle la vida? Sobre esta interrogante, de la que ya se podía suponer cuál era la respuesta, no pierde tiempo en decir: “Un trasplante de pulmón. Sé que es algo delicado, pero tengo mi fe puesta en el Señor, sé que Él abrirá todas las puertas necesarias para que yo pueda obtener ese trasplante. Yo quiero vivir”. Su clamor duele y genera impotencia, no sólo entre sus familiares, sino en quienes son capaces de calzar sus zapatos.
“Estoy muy positiva en que Dios me concederá su milagro y me va a sanar”. Esto lo dice cuando no la invade ese deseo de rendirse que pone tan triste a su familia. Claro, tiene sobradas razones para un día más que otro “tirar la toalla”. Con regularidad, Albanelis debe ser llevada a una clínica porque el tiempo va en su contra.
