Exige más certificaciones y modos de prueba de las condiciones de producción, según el cultivo

Para los agricultores y operadores aduaneros dominicanos, el proceso de exportar productos agrícolas hacia la Unión Europea (UE) se ha tornado cada vez más meticuloso y exigente, lo que les requiere mantenerse en constante actualización y revisión de sus prácticas agrícolas.
En un intento de fomentar una actividad agrícola global cada vez más sostenible y cumplir con la demanda de productos más saludables por parte de sus consumidores, el conglomerado europeo ha insistido en la adopción de nuevos requisitos que, para muchos productores criollos, supone más burocracia y costos adicionales para regularse a lo que pide el mercado.
Más certificaciones para orgánicos
Cuando de agricultura orgánica se trata, la República Dominicana ha sido pionera en el posicionamiento de banano y cacao orgánico a nivel mundial. Estos dos rubros lideran, en ese orden, el listado de los 10 productos agrícolas más exportados hacia la Unión Europea.
El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) reporta que las exportaciones de banano orgánico a este mercado generaron ingresos por 187 millones de dólares en 2023, mientras que el cacao orgánico totalizó 75.2 millones de dólares en ese año.
Generalmente, los productores de estos rubros validaban el origen orgánico de sus frutos mediante una certificación emitida a nombre de la asociación de productores a las cuales estuvieran afiliados. La regulación europea era inespecífica sobre cuántos miembros podían constituir un gremio de productores, o cuáles de ellos deberían certificarse de manera independiente.
Esto cambió tras la adopción del reglamento UE 2018/848 sobre producción ecológica y su etiquetado.
La normativa, que entró en vigencia en el 2022, establece que cada grupo de operadores a ser certificado debe contar con un máximo de 2,000 miembros, en cuyo caso, ninguno de ellos podrá sobrepasar las 5 hectáreas de tierra explotada (alrededor de 25 tareas).
«Esto supondría un cambio en la personalidad jurídica de las entidades», observó el jefe comercial de la misión de la Unión Europea en el país, Luis Araque de Juan, quien indicó que habrán algunas asociaciones y cooperativas que deberán constituirse en unidades más pequeñas.
Subrayó, además, que todo aquel que sobrepase las cinco hectáreas, o cuente con una facturación en ventas que supere los 25,000 dólares al año, deberá certificarse ahora como operador único.
Certificarse de manera independiente incrementaría «de la noche a la mañana» los costos de poco más de 500 productores, estima el asesor para la Asociación Dominicana Dominicana de Banano (Adobanano), Hilario Pellegrini, un gremio que actualmente agrupa a 1,400 productores bananeros.
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Esto se suma a un escenario en el que el banano orgánico dominicano redujo en un 25 % su cuota de mercado a la Unión Europea en el 2023 tras una merma en su producción.
Los efectos climáticos adversos y la propagación de ácaros que disminuyeron la calidad del fruto representaron «un duro golpe para el sector de banano orgánico y de comercio justo», reportó el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (Cirad) en un informe de mercado.La crisis ha sido tan fuerte para el sector, que Adobanano calcula que un 12 % de los 1,896 productores bananeros que hay a nivel nacional dejaron de producir, porque vendieron sus tierras a otros productores o pasaron a la siembra de plátanos.El panorama es distinto para el cacao: si bien las certificaciones podrían no suponer un problema para los productores, porque facturan menos de 25,000 dólares al año de sus ventas, lo cierto es que no todos están interesados en certificar sus prácticas sociales, avales complementarios igual de requeridos por otras regulaciones europeas.Los costos adicionales y la resistencia de los cacaoteros a acogerse a las regulaciones técnicas y laborales hicieron que la Confederación Nacional de Cacaocultores (Conacado) redujera su matrícula de afiliados de 9,200 a solo 4,500 en los últimos dos años.»La escasez de mano de obra en el campo (también) han promovido el uso de herbicidas en el control de malezas, y lo peor es que se usan pesticidas prohibidos, tanto en producción convencional como en orgánico«, lamenta su presidente, Isidoro de la Rosa.
