«Esos 10,000 médicos que cobran y no trabajan le cuestan más al país en tres meses, que las ganancias de las ARS en un año»

Tania Molina

En estos días en que celebra sus 40 años trabajando en el complejo mundo de la seguridad social, Arismendi Díaz Santana saca unos minutos para repasar, a solicitud de Diario Libre, la suerte que el sistema implementado, hace ya más de 20 años, ha tenido en República Dominicana. También comparte su propia perspectiva frente a una tarea que, aunque asumida como trabajo, para él no es más que una fascinante pasión.

—De Gardel siempre citamos aquello de que «20 años no es nada» pero, ¿qué son 40 insistiendo en el mismo tema?

Desde hace más de medio siglo, he tenido la suerte de dedicarme a hacer las cosas y los temas que en realidad me gustan, por los que siento pasión, por lo que, dedicarle tiempo, más que un trabajo, es una forma de realización personal y profesional. Para mí no hay sábado ni domingo, porque siempre le dedico todo mi tiempo a la seguridad social, con la esperanza de aportarle algo al país. 

—Lleva  más de la mitad  de su vida dedicado a la Seguridad Social. ¿Cómo están las fuerzas y ánimos para continuar en esa lucha?

Afortunadamente, mi mente todavía me responde como necesito, por lo que espero que pueda seguir pensando y elucubrando sobre los temas que me apasionan. Y en cuanto a la fuerza física, con estas laptops modernas y con muchos colores y recursos, el esfuerzo es muy poco y no se parece a un trabajo, sino a una diversión entretenida. Viva la tecnología que todo lo acerca y facilita. 

—¿Cuáles advierte usted que han sido los grandes avances en seguridad social, del primer tramo de 20 años y de ahí a los otros 20?

La universalización de la cobertura dejando atrás un Seguro Social excluyente y un IDSS (Instituto Dominicano de Seguros Sociales) politizado, clientelista y corrompido, aunque eso no es suficiente, en relación a lo que el pueblo necesita. Pensar que hace 20 años la inmensa mayoría de los trabajadores asalariados no tenía un chele para su retiro y que hoy ya su patrimonio supera el millón de millones de pesos, no deja de ser algo trascendente y estimulante como para seguir adelante, impulsando una reforma del régimen de pensión que garantice más dignidad y sostenibilidad para todos y todas. Ese patrimonio es mucho, en relación a nada, y todavía poco, en relación al costo de la vejez.

—De los retos por superar en la materia, ¿cuál es el más difícil y por qué?

  • La atención primaria, porque implica una reasignación racional de los recursos, donde se reducirán los privilegios irritantes que merman el derecho universal a la salud, y eso siempre genera resistencia, muchas resistencias.
  • El cambio de una asignación del presupuesto histórico a los hospitales, del que llega muy poco a la población, a una asignación al Senasa (Seguro Nacional de Salud) para que éste contrate y pague a los hospitales públicos, en función de los resultados obtenidos. El cuco es el CMD (Colegio Médico Dominicano) porque de esa forma más de 10,000 médicos y otros 5,000 empleados tendrán que trabajar o salir de la nómina.
  • La reducción de la modalidad y del monto de la comisión de las AFP (Administradoras del Fondo de Pensiones), porque ello permitiría que sus ganancias estén vinculadas a la rentabilidad de los fondos que administran. Y tú sabes lo que eso implica para ese gran poder.

—Es casi una sentencia, a opinión de expertos, que los dominicanos recibirán pensiones pírricas. ¿Hay maneras de revertir eso?

Claro que sí. No hay posibilidad de mejorar las pensiones con un aporte del 8.4 % del salario, frente a una esperanza de vida que crece y crece dos años cada década. Ahora los pensionados viven 15 años más y cuestan mucho más. Es necesario elevar las cotizaciones, reducir las comisiones y extender los años de aportes. Desde luego, en forma gradual, pensando fundamentalmente en los afiliados más jóvenes y maduros.

Nuestra cotización es apenas la mitad de la que aprobó México y de la vigente en la mayoría de los países de América Latina. El aporte de Europa es el triple y el doble de lo que propongo. Ya te puedes imaginar porque todo el mundo reconoce esta realidad en privado, pero la calla en público.

—Muchas campanas replican que la salud se encamina hacia la privatización. En términos reales, ¿qué tan lejos se está de esa privatización, o es que ya llegamos y no nos damos cuenta?