El lunes, la oposición francesa le infligió el revés más duro desde su llegada al poder en 2017, al rechazar examinar en la Asamblea Nacional (cámara baja) su nueva ley migratoria.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ya puso a prueba este año su capacidad para gobernar con el rechazo popular al retrasar la edad de jubilación, pero ahora corre el riesgo de perder su propia esencia política con su reforma migratoria.
«Es un momento difícil, un momento crítico», que puede generar «una importante crisis política», asegura Céline Bracq, directora general del instituto de sondeos Odoxa. «El presidente se puso realmente en aprietos», agrega.
El lunes, la oposición francesa –de la extrema derecha a la izquierda radical– le infligió el revés más duro desde su llegada al poder en 2017, al rechazar examinar en la Asamblea Nacional (cámara baja) su nueva ley migratoria.
El mandatario centrista rechazó la dimisión de su ministro del Interior, Gérald Darmanin, y decidió mantener el trámite parlamentario de la ley, aunque advirtió que si no se alcanzaba un acuerdo, la retiraría.
La llave para resolver la situación la tiene la oposición de derecha Los Republicanos (LR), tradicional aliado del oficialismo para adoptar las leyes desde que perdió su mayoría absoluta en las elecciones legislativas de junio de 2022.
Pero con una opinión pública cada vez más a la derecha en temas como migración y seguridad, y una extrema derecha al alza en los sondeos, LR presiona por una ley mucha más dura con los migrantes, poniendo contra las cuerdas a Macron.

