La ciudad de Santo Domingo ha quedado atrapada en largos taponamientos desde las primeras horas de la mañana hasta entrada la noche, provocando retrasos y un incremento del gasto de combustibles.

El tránsito en las avenidas de Santo Domingo, específicamente en la zona metropolitana, se ha convertido en un caos.
Desde las calles que tienen señalizaciones en mal estado o erróneas, hasta la imprudencia de los conductores, convierten la circulación vial en un callejón sin salida.
Un equipo de reporteros del Listín Diario realizó ayer un recorrido para identificar algunas causas del congestionamiento que afecta la movilidad de los conductores en el polígono central y solo bastó salir a los alrededores de las instalaciones del medio de comunicación para ver cómo los vehículos se estacionaban de manera paralela, generando dificultad en el paso.
En la calle Mayor E. Valverde, que conecta con la avenida Máximo Gómez, gran cantidad de conductores recurre al doble parqueo, sin importar las intersecciones o las puertas de acceso que interrumpan u obstaculicen.
Esta situación se impone también en la Ciudad Colonial, lugar considerado Patrimonio de la Humanidad, donde en sus calles estrechas es casi una práctica habitual subir las camionetas y otros vehículos de cuatro gomas con altura a las aceras para detenerlas.
A esto se agregan los afiches políticos que colocan los partidos políticos en los postes de energía eléctrica, que obstruyen la visibilidad.
A esos elementos se suma la forma temeraria de conducir de los choferes de autobuses dedicados a transportar en las rutas, conocidas popularmente como “guaguas”.
En la calle Bartolomé Colón, en Villa Consuelo, las incomodidades no se limitan a la dificultad de tomar ese trayecto como ruta principal por espacio reducido ocasionado por los vehículos, sino que también están los motoconchistas que no respetan las indicaciones de dirección y conducen en contra vía, sin afrontar las penalizaciones de la Ley de Tránsito.
Lo mismo sucede en la avenida Jimenes Moya, con la calle Pablo Tavares, ya que cuando se acerca la “hora pico”, momentos después de finalizada las labores, los mensajeros y motoristas se adueñas de los pasos peatonales, obligando a los viandantes caminar con miedo.
En tanto, en las afueras del Liceo Unión Panamericana, de la calle Paseo de los Periodistas, los conductores no respetan las instrucciones que permiten la circulación bidireccional, lo que provoca frecuentes tapones y en algunos casos, choques de vehículos.
Cambios de dirección
Atendiendo a los cambios de dirección que realizó en noviembre de 2020 el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) “para reducir los tiempos de viajes y garantizar la seguridad”, algunos de estas modificaciones no fueron percibidas durante el trayecto.
