Testimonio. Fue a los 16 que su madre descubrió que había algo extraño en sus senos. Desde entonces ha vivido una pesadilla, pero lo que más le ha dolido es que esto pasó justo cuando iba a jugar vólibol por primera vez fuera del país. No pierde la fe y sabe que algún día podrá cumplir este sueño.

MARTA QUÉLIZSanto Domingo27/11/2023 00:00 | Actualizado a 27/11/2023 00:00
Ella es frágil en apariencia, pero su capacidad mental no comulga con eso. Tiene una fortaleza que pocas personas adultas poseen. A Jeisy De los Santos Remy, de 17 años de edad, no la ha detenido la lucha que lleva desde hace alrededor de un año con el cáncer que ha afectado sus dos mamas, para seguir soñando con ser una gran atleta del vólibol y una excelente diseñadora de moda.
Arruga el corazón enterarse de que ella, en la flor de su juventud, esté enfrentando una enfermedad que amenaza con robarle sus sueños. Pero no se deja. Tiene planes contundentes: “Yo ahora mismo lo que más deseo es lograr una beca internacional para estudiar diseño de moda y al mismo tiempo jugar vólibol”. Desde hace un tiempo comenzó a realizar cursos en el área para ir teniendo nociones de la profesión que escogerá. De no lograr irse al extranjero, le gustaría estudiar en Chavón.
Hace cuatro meses que la operaron para extirpar las masas que había en sus dos mamas. “Y ya tengo de nuevo en las dos, pero hay que esperar a ver qué sucede”. Está confiada en que todo saldrá bien. Cree plenamente en Dios y en los médicos que la atienden en el Hospital Dr. Heriberto Pieter.
Esta adolescente, con deseos de disfrutar la vida y darlo todo en la cancha del juego, está lista para llevar ahora un nuevo tratamiento a ver si no es necesario llevarla de nuevo a cirugía.
“Me han salido otra vez las bolas en las dos mamas. En enero sabremos qué tal va el proceso. Sigo esperanzada en que todo estará bien”. Lo dice con fuerza y sin amilanarse.
Claro, no niega que ha llorado mucho por lo que le ha tocado vivir. “Uno de los momentos más duros fue saber que no iba a poder participar fuera del país con mis compañeras, eso me puso muy triste, igual que a ellas, pero otro día será”. No pierde la fe.
¿Cómo te enteraste?
“Mi mamá me lo descubrió a los 16 años. Yo me iba a bañar y ella me llama para preguntarme algo. Me pongo la toalla y voy a ver, me le siento al lado y mientras conversamos se me cae la toalla y yo comienzo a tocarme los pechos y ahí mi mami me dice: ‘¿qué es eso? Y yo le respondí ¿qué cosa? Entonces comienza ella a tocarme los senos y me ve una bola grande, se asusta y me dice que eso no es normal. Luego me fui a bañar y ella se quedó preocupada y se puso a orar, ella es cristiana”.
Lo cuenta con lujo de detalles y con un temple admirable.
Luego de esto es que su madre Elsie Remy la lleva al médico. Le hacen todos los estudios de lugar y determinaron que ciertamente había células cancerosas. Procedieron a tratarla con tiempo y fue necesaria una cirugía para sacar esas masas malignas.

Jeisy no oculta que cuando supo de qué se trataba todo: “Me asusté muchísimo. Lloraba todas las noches, pero no dejaba que mi familia me viera, porque aunque delante de todos me hago la fuerte, soy un ser humano. Siempre me mantuve compartiendo mucho con mis amigos, pero aún así lloraba. Nunca pensé que me iba a pasar esa situación a mí, pues como bien, me cuido mucho y mami siempre nos lleva al médico a chequeos, de verdad no sé qué pasó”.
Aun con su tristeza colaboró en todo para que las cosas salieran bien. Así espera que salgan los resultados del nuevo tratamiento. “Que cuando yo vuelva en enero, ya no tenga nada y no haya que operarme”. No deja de orar.
