Diario Libre conversa con Steven Puig, titular del tercer banco más grande del país, y tesorero y miembro del Consejo de Dirección de la Alianza Financiera para Mujeres Mariela Mejía

Antes de ser el presidente del Banco BHDSteven Puig lideró durante nueve años la iniciativa de género de la entidad financiera, que resultó en la Estrategia de Género Mujer BHD. Este enfoque ha contribuido a que la tasa de crecimiento de las clientas sea del 13 % anual. 

En su oficina en el conglomerado de edificios del BHD, en la avenida Winston Churchill esquina 27 de Febrero, Puig asegura que el banco no ve a la mujer como un «producto», sino como clientas a través de las cuales se puede hacer crecer la economía con el apoyo de entidades como la que preside. 

De hecho, el banco será el anfitrión local el 8 y 9 de noviembre de la cumbre anual de la Alianza Financiera para las Mujeres, que se realizará por primera vez en un país de habla hispana. Puig comparte más detalles de este evento a Diario Libre y su parecer sobre la economía dominicana.

—¿Qué ha significado para el banco enfocarse en las mujeres? ¿Le ha generado beneficios, además de apoyarlas?

Creo que todo esto nace por algo que se comenta mucho en los foros de género, y es que el recurso natural de mayor potencial para hacer crecer una economía son las mujeres, y eso es un tema universal. Entonces, teniendo eso en cuenta, efectivamente uno puede armar un caso de negocio de lo que es uno dedicarse a atender las mujeres clientes y potenciales clientes que uno pudiese conquistar. Pero, al final de cuentas, para el Banco BHD esto es algo que está muy alineado con los valores que tiene el banco (…) 

Cuando esto surge hace aproximadamente 10 años ya, fue algo que inmediatamente recibió el visto bueno de nuestro Consejo, de nuestro presidente en aquel momento del banco, y desde entonces ha resonado mucho dentro de nuestra institución. Y sí, hay un caso de negocio, pero también hay un tema con otra vertiente, en adición a lo que pudiésemos tener de negocio con nuestras clientas. Hay una vertiente que es interna, que es muy importante para nosotros.

—Hace 10 años, ¿a quién se le ocurrió la idea? ¿Fue a una mujer?

Ya teníamos la tarjeta Mujer, pero al ver la tarjeta, se nos ocurrió que podría ser una iniciativa mucho más amplia, y entonces en ese momento nos dedicamos a buscar buenos aliados con quienes desarrollar una propuesta amplia como la que acabo de describir.

Ahí identificamos a un equipo en el Banco Mundial (…) que se dedicaba a asistir a los bancos a desarrollar programas enfocados en género, y también identificamos una entidad que en aquel momento se llamaba la Alianza Global de Bancos para la Mujer; hoy en día se llama la Alianza Financiera para las Mujeres. Y nosotros nos hicimos socios de esa segunda y contratamos a la gente del Banco Mundial para trabajar con nosotros. 

Ya llevamos como unos siete u ocho años en la directiva de la Alianza Financiera para las Mujeres. De hecho, el evento que vamos a realizar acá el 8 y 9 de noviembre es la cumbre anual de la Alianza Financiera para las Mujeres, y por primera vez ha sido patrocinado por un banco relativamente pequeño como nosotros (…) Va a coincidir con (el premio) Mujeres que Cambian el Mundo (…)

En adición a eso, en este evento vamos a lanzar lo que es un código que solo existe hasta el día de hoy en el Reino Unido, que se llama el We-Fi code, que fue un fondo que se lanzó hace aproximadamente unos siete u ocho años en Washington, donde muchos países contribuyeron a un fondo que inicialmente se llamaba el billion dolar fund, un fondo de mil millones de dólares (…) para promover la inclusión financiera de la mujer.

—¿Qué porcentaje de los clientes del banco hace 10 años eran mujeres y cómo anda ahora?

Empezamos con un 42 % de nuestros clientes siendo femeninas, y lo que hemos visto a través de los primeros cinco o seis años es -al tener una propuesta de valor dirigida hacia ellas y también al posicionarnos como un banco comercial referente para la mujer en el país- que la tasa de crecimiento de las clientas nuestras ha sido a un ritmo de un 13 % anual, mientras que la tasa de crecimiento de nuestros clientes masculinos ha sido de un 10 %. 

Entonces, efectivamente hemos crecido. Hemos crecido también en cuanto al número de productos y servicios que adquieren a través de la institución. El número de productos que consumían originalmente del banco era menos de dos por clienta y hoy en día está por encima de los tres productos por clienta.

—Si empezaron con 42 % de clientes femeninos, ¿cómo anda ahora? 

Sigue en 40 y tantos, o sea que hay una realidad en el mundo y aquí también de que, si uno mira la cifra de la población económicamente activa, pues hay más hombres económicamente activos que mujeres. Sin embargo, la tendencia ha sido que las mujeres han ido ocupando un porcentaje creciente de la población económicamente activa en nuestro país (…) Más de 60 % de las personas que trabajan en el banco son femeninas y un porcentaje más alto que eso son gerentes o tienen cargos más altos.

—Hay mucho acceso de las mujeres a créditos, pero de microcréditos. ¿Cómo anda el balance aquí en el banco?

En microcrédito es más o menos mitad y mitad, para nosotros y para el sistema. Y luego, cuando uno va a las pymes, si uno mira las pymes más pequeñas, hay un 44 % de participación de mujeres liderando o participando en los créditos de las pymes que son más pequeñas. Entre las pymes medianas es 33 %, y en las más grandes es 22 %.

Entonces, ese es el reto. Mientras más pequeña, mayor participación de mujeres tenemos acá, y ese patrón existe en la mayoría de los países: mientras más grande se vuelve la empresa, típicamente hay menor participación de mujeres liderando o siendo dueñas de esa empresa.

—¿Aconsejaría a otras entidades que hagan estrategias destinadas a mujeres? O sea, ¿las mujeres somos un «producto» rentable para la banca?

Bueno, jamás hablaríamos de una mujer como «producto», sino mas bien como clientas. Y ahora que todos los bancos estamos enfocados en lo que es la transformación digital, lo que estamos tratando de hacer los banqueros es desarrollar todos nuestros productos, nuestros servicios, nuestros canales, desde la óptica de nuestros clientes y nuestras clientas. Entonces, ¿si hay rentabilidad? Sí, hay rentabilidad. 

Ahora, dicho eso, típicamente la mujer tiende a ser más conservadora que el hombre cuando toma crédito y, si uno piensa en el por qué, pues hay muchas teorías, pero personalmente yo creo que tiene que ver porque la mujer se siente más responsable por ciertos aspectos de lo que es el hogar que el hombre. Entonces, la mujer tiende a pensar en el bienestar de las personas que están en su núcleo familiar y no quiere poner eso en riesgo.

El hombre tiende a ser más volado en sus decisiones y eso inclusive lo vimos cuando hicimos la investigación original. Vimos que las mujeres, lo que nos decían a nosotros, cuando estábamos desarrollando nuestro programa, era que querían tener un banco que les acompañara en sus decisiones financieras.

De hecho, era un poco jocoso. Nos decían que querían tener un asesor masculino de más de 30 años frente a ella para tomar sus decisiones financieras. Pero no es que buscaban necesariamente que fuese un hombre dándoles asesoría, sino mas bien era su percepción de lo que era alguien experimentado en la banca que le pudiera dar buena asesoría para sus decisiones financieras. De hecho, nosotros tenemos más mujeres dando asesoría financiera que hombres.

Digitalización de punta a punta

—El Banco BHD tiene muy buenos canales digitales y aplicación. ¿Cuáles planes tienen a corto plazo para seguir reforzando esa parte de la institución?

Cuando hablamos de digitalización se puede hablar de digitalización en dos vertientes: uno puede hablar de digitalización de punta a punta, o sea que cuando uno entra a una de esas aplicaciones, a uno de los canales digitales, y uno abre un certificado o solicita un préstamo, realmente es digital si se hace punta a punta. O sea: si se solicita en línea, se procesa en línea y se entrega en línea. Eso es totalmente digitalizado.

Y luego están las modalidades híbridas, que puede darse para un producto sumamente complejo, donde el cliente entra por un canal digital, se solicita, luego hay un procesamiento que no es digital y luego podría entregársele de manera digital o presencialmente el producto.

Nosotros ya hemos digitalizado los productos que representan el 70 % de nuestra actividad punta a punta. Entonces, el futuro es que la utilización de esos productos vaya creciendo, y va a crecer en la medida en que logremos lo que yo mencioné al principio: va a crecer en la medida en que realmente estemos entregando lo que esperan nuestros clientes.