El Rio Camu, historia y su desvío.

Recopilación: Cesar Portes Fuente: Ecured

Nace en la cordillera central en la loma de la Sal, en la reserva de ébano verde, haciendo un recorrido por las llanuras veganas y del Cibao central de 101 kilómetros, desembocando en el Yuna, en la provincia de San Francisco de Macorís.
Este río una leyenda viviente, esta fuente acuífera, esta ligada a la historia de La Vega, abrazando la accidentada anatomía de la ciudad y saciando la sed de todos los municipios, en sus aguas se bautizaron los primeros cristianos de América, han servido desde tiempos de antaño para bañar las ubérrimas tierras del valle de La Vega Real.
Utilizado en los principios del siglo XIX, para el transportar las mercancías y productos agrícolas que dinamizaron la economía de esta región, para lo cuales eran usadas goletas y barcas con base plana a fin de evitar que se atascaran en los puntos de poco profundidad.

Afluentes
Sus principales afluentes son: el río Licey con 64 Km. Jima con 39 Km. y los arroyos Yamí, Bayacanes, Pontón, Guaigüí y Cenoví. El Río Camú es la principal fuente acuífera de La Vega, el cual abastece de tal vital líquido como lo es el agua.
Ubicación geográfica
Sus cuenca ubicada entre los paralelos 8-05 y 18 –21 de latitud norte y 70-30 y 70-38 longitud oeste, con un área de 2,351 Km2, donde habitan mas de 375,000 personas con una densidad de población superior a 145.9 habitantes por kilómetro cuadrado.
EL DESVIO.

Con lo ocurrido, al Río Camú, el 18 de enero del 1955, cuando por orden de Rafael Leonidas Trujillo Molina, a petición del gobernador provincial de ese entonces se iniciaron los trabajos para la desviación del Camú, considerado en la historia de la República Dominicana, como la acción más devastadora, irresponsable y criminal contra un pueblo y su ecosistema irreparable y sin ningún resultado positivo salvo el interés personal de esa autoridad de conseguir beneficios personales, su afán de lucro, considerando él (el gobernador 1955), que unos terrenos de su propiedad eran afectado por la inundaciones y deseaba venderlo a un buen precio, en ese sentido convenció a Trujillo, a cometer esta ignominia contra la población vegana, delito atroz e inútil por no lograr contener las iras del Camú, que herido arremete con fuerza cada vez que se produce una avenida.
Este acontecimiento nefasto dio inicio a la degradación y pedida del caudal, ya que llevado a un cauce no natural sus aguas son drenadas por el terreno no preparado por el proceso natural además en esta obra no se cumplieron las normas establecida por la ingeniería con planificación.
Este hecho, contó con la complicidad de una población que se mantuvo en silencio por miedo a la represalia de los sicarios de la tiranía, solo dos prestantes damas de esta sociedad se atrevieron a oponerse a este crimen quienes enarbolaron el estandarte de la dignidad ellas fueron; la profesora Rhina Espaillat y la Sra. Delia Garcia Godoy, la cuales fueron apresadas, únicas voces que se escucharon de indignación.
Las dos damas manifestaron que las grandes ciudades del mundo fueron edificadas a la orilla de los ríos y muchas de ellas estos pasan por su centro, ya que en los inicios del mundo el hombre a edificado cerca de las corrientes de agua.
Hoy esta generación ha pagado muy caro esta acción y la consecuencia han sido lamentable en pérdida de vidas humanas y daños materiales.
A los niveles de contaminación a que es sometido el cauce del río Camú, a su paso por este municipio la Vega, se agregan la depredación y extracción de materiales a que está siendo sometido.En un tramo de diez kilómetros se puede observar la basura y hasta el excremento lanzado por decenas de empresas y de viviendas cercanas al afluente. Reporteros pudieron comprobar cómo desaprensivos en caballo y en burro penetran al Camú y empiezan a extraer materiales. Mientras, en la parte alta del río, se forman granceras, al punto de que el pasado año, el obispo de La Vega, monseñor Antonio Camilo, llamó la atención por los niveles de depredación y explotación minera del Camú.
La salvación del Río Camú, es una obligación de los veganos y de todos los dominicanos sin distingo de posición social, económica, política, religiosa, en fin un compromiso de esta generación. No se puede dejar que se muera, la Fundación Salvemos el Camú, estuvo a la cabeza de esa iniciativa.
En cada temporal, el antiguo cauce con todas sus escorrentías recobra fuerza provocando danos en las barriadas circundantes, hace poco tiempo, el proyecto El Riito, canalizó sus aguas, aun no ha pasado ninguna prueba de fuego, como aquella de David y Federico, y la presa de Guaigui permanece en un limbo inexplicable!

En otra publicación, trataremos el tema de «El Riito»