Apenas amanecía cuando los fanáticos más fervientes de Nikola Jokic en su ciudad natal coreaban «¡MVP! ¡MVP!» mientras celebraban el primer título de los Nuggets de Denver en la NBA.
Denver perdía al medio tiempo ante el Heat de Miami, pero logró reponerse para ganar 94-89, de la mano de Jokic, el dos veces jugador más valioso (MVP), que aportó 28 puntos y 16 rebotes.
Jokic se hizo acreedor del trofeo al jugador más valioso de las finales de la NBA
Cada tiro, rebote, o bloqueo hecho por el pívot serbio desató la algarabía y fuertes gritos en un vetusto polidepotivo en la pequeña y por lo demás tranquila ciudad del norte de Serbia, próxima a las fronteras de Croacia y Hungría, en donde los fanáticos vieron el partido en una pantalla gigante.
La ovación más estruendosa se dio cuando Jokic, típicamente humilde y con cara de piedra dijo en una entrevista luego del partido: «Es momento de ir a casa».
Pronto, aquellos fanáticos desvelados que observaron las finales de la NBA verán a su astro en persona cuando regrese a casa a cuidar de sus caballos de carreras.
