Graciela Cuevas

El eventual despliegue de fuerzas militares internacionales en Haití no es visto con buenos ojos por entender que “lesiona” la soberanía nacional, aunque hay quienes consideran que esto ayudará a atender la crisis humanitaria, que se puede agravar con el resurgimiento del cólera. 

La situación en Haití se agudiza mientras las pandillas armadas bloquean el acceso a la principal terminal petrolera del país, lo que afecta el funcionamiento de los centros de salud e interrumpe el servicio de tratamiento de agua, esenciales para prevenir y responder rápidamente al cólera. 

Para Edwin Paraison, director ejecutivo de la Fundación Zile, “es inaceptable” que la comunidad internacional no considere las propuestas a la salida de la crisis que se hicieron entre los haitianos. Además, de que una tercera parte del Senado adoptó una resolución que pide parar el proceso de solicitud de fuerzas extranjeras. 

“En ese contexto, se está escribiendo una página muy triste y una de las más vergonzosas de la historia de Haití con la autorización acordada por el consejo de ministros al jefe de gobierno Ariel Henry para solicitar una fuerza especial extranjera sin definir las condiciones de actuación ni el tiempo de permanencia de la misma en el país”, señaló.