Por Rafael Duran

Es increible que en estos tiempos y viendo todo lo que se ha vivido, todavia haya personas que sientan admiracion o creencia por aquellos personajes que sentaron las bases de la destruccion, la debacle, el odio, la separacion, la decidia, la corrupcion, la violacion a los derechos humanos y la libre expresion.

En sus manos y en la historia quedaron aquellos que murieron o fueron encarcelados inocentemente por haberles enfrentado, y en sus arcas quedaron los miles de millones que embolsillaron a costilla del pueblo.

Es muy, muy fácil defender y promover el socialismo cuando se vive en un país libre. Cuando la libre empresa, el espíritu empresarial y la elección del consumidor son elementos básicos de la vida cotidiana, es fácil darlos por sentados. No vemos estadounidenses escapando en botes a Cuba.

El difunto dictador cubano Fidel Castro reflexionó: «¿Por qué algunos deberían ser miserablemente pobres para que otros puedan ser enormemente ricos? El difunto gobernante de Venezuela, Hugo Chávez, lo expresó de esta manera: «Ser rico es malo, es inhumano.»Pero esas afirmaciones no son más que las reflexiones de hipócritas socialistas que vivieron los estilos de vida más lujosos conocidos por la humanidad.

En un sistema de libre mercado, los líderes empresariales (no los capitalistas compinches) ganan su riqueza ofreciendo bienes y servicios de interés para los consumidores, sin ayuda ni privilegios del gobierno. Crean riqueza y empleo a través del emprendimiento. Combinan la oferta con la demanda en el mercado. Y, donde la demanda no existe, los pensadores emprendedores la crean al proporcionar nuevas ofertas.

Los dictadores socialistas, por otro lado, obtienen su riqueza a través del control y la coerción del gobierno. Se lo roban a los productores – a los «industriales» en su punto de mira. Empuñan las armas del gobierno para quitárselas a los demás y dárselas a sí mismos. Como decimos en América Latina, » Los que parten el pastel siempre se llevan la mejor parte.»Los socialistas como Castro y Chávez solo odian la riqueza de los demás; aman la suya.

¿Conoce usted el patrimonio neto estimado de Castro? $9, 900 millones, dinero obtenido en gran parte a través de la nacionalización de empresas estatales. En un país conocido desde hace mucho tiempo por la escasez de alimentos y, más recientemente, por la escasez de leche, Castro encontró tiempo para disfrutar de un yate de 85 pies y su propia isla privada. Mientras tanto, la mayoría de los cubanos viven en la pobreza.

La hipocresía de Chávez es aún peor. Después de años de saquear el suministro de petróleo de Venezuela, Chávez valía más de 1 billion, mil millones en el momento de su muerte. Su hija, María Gabriela Chávez, es ahora la persona más rica de Venezuela y aparecio en una publicacion de Forbes.

Esto no es solo un fenómeno latinoamericano. Al comienzo de la Guerra Fría, el gobernante soviético Joseph Stalin era una de las personas más ricas del mundo, controlando unos $7.5 billones en riqueza. Sin embargo, muchos estadounidenses, españoles y latinoamericanos no tienen idea de que los socialistas podrían adorar tanto la riqueza.

Fidel Castro y su familia a costa de ese famoso «bloqueo», bloquearon a su pueblo eximiendole de la posibilidad de trabajar y elejir libremente a sus gobernantes.

Por su parte Hugo Chavez, con su derroche de petroleo y lavado de dinero por el mundo, compró conciencias hasta de aquellos que no sabian que tenian una, y hoy para muchos es un «heroe».

Y por ahi van, por toda America, de norte a sur, pregonando la igualdad en aquella supuesta distribucion de la riqueza que nunca llega y con aquellos del no intervencionismo y resucitando a Cristobal Colon para luego matarlo.

Por eso es que repito sin cansancio: «Es muy facil ser socialista viviendo en un pais libre, pero, que dificil es ser libre en un pais comunista».