Esteban Javier Cora, mató a tiros a su madre, abuela y tía, aun no asimila lo sucedido.
Tras recibir el alta médica, el pasado martes, ha preguntado en varias ocasiones «cuándo es que mamá regresa del trabajo», cuentan los familiares.
“A veces pregunta: ¿llegó mamá?”, indicaron.
Mientras que su hermanito mayor, se queda meditando. “Ese lo sufre callado”, dicen los parientes a Diario Libre.
Durante una visita de Diario Libre a la casa donde viven, se ve al pequeño de cuatro años correteando en el patio y dentro de la humilde vivienda donde ahora reside con su abuela, con la inocencia reflejada en su rostro y la marca de la violencia en su cabeza.
A diferencia de las víctimas mortales, Indira de la Cruz, expareja, de Javier Cora; María Nelly del Rosario, ex suegra; a la cuñada Indiana Paola de la Cruz y el señor Liren Méndez Báez, que recibieron impactos de bala, el niño, presenta una herida de arma blanca, con una sutura de cuatro puntos, la cual aún no se ha aclarado cómo se le produjo.
Los dos niños que quedan en la orfandad, con su madre muerta y su padre en prisión, fueron rescatados por su abuela, quien vive en precarias condiciones. La abuela dijo que varias instituciones le han ofrecido ayuda para arreglar su vivienda y que una sicóloga se mantiene visitando el hogar para conversar con los menores.
